La meditación para dejar de beber

Comenzar una vida nueva es el objetivo de muchos pacientes alcohólicos. Existen múltiples caminos para dejar el alcohol, aunque lo esencial es llevar una vida saludable. La práctica de ejercicio, tomar alimentos sanos, mantener la mente ocupada con un buen libro… son hábitos muy comunes contra el alcoholismo. En definitiva, contamos con diversos recursos a los que acudir durante nuestro proceso de rehabilitación. Quizás uno de los menos populares pero que deberíamos tener muy en cuenta y sobre el que es interesante explorar es la meditación.

Esta práctica, también conocida como mindfulness, es una terapia para combatir adicciones como esta y encontrar el equilibrio en tu vida. Se trata de una técnica para ejercitar la conciencia en toda su plenitud. La meditación contribuye a interrumpir esos ciclos de pensamientos negativos que a menudo conducen a trastornos en nuestro estado del ánimo y, a su vez, al mal hábito de beber alcohol.

Cuándo y por qué de la meditación


Aunque la meditación parte de la tradición budista, hoy en día va más allá de la mera religión o de cualquier otro estereotipo cultural. El mindfulness es un ejercicio que se empezó a utilizar a partir de los años 70 como parte de programas de psicología y psiquiatría para la reducción del estrés. No olvidemos que una de las causas del alcoholismo más frecuentes es el bajo control emocional de quien lo padece.

No hay que olvidar algunos de los síntomas del alcoholismo, que afectan a nuestras emociones: la tristeza, el asco, la rabia, la culpa… Estas actitudes y pensamientos negativos no son controlados por los alcohólicos. Aunque crean que con el consumo excesivo de productos alcohólicos pueden remitirlos, lo cierto es que sus efectos son a corto plazo y finalmente lo único que consiguen es agravar la situación en la que se encuentra. Aún así vuelven a caer en estas adicciones por sus efectos placenteros, olvidando finalmente la oscura realidad que se genera a su alrededor.

Cuáles son sus efectos


Si te propones la meditación como uno de los hábitos contra tus problemas de alcoholismo, abrirás las puertas a una profunda experiencia sensorial que te llevará a conocer incluso las razones que te han conducido a ese agujero. Es habitual que los pacientes alcohólicos consigan identificar sus propias señales internas. De esta manera pueden utilizarlas como arma para no volver a caer en el impulso que lleva a la bebida.

La meditación contra el alcoholismo será más afectiva si tu conciencia es curiosa, pues es la vía más fácil para prestar atención plena. Cuanto más observador, más conciente serás de que malos comportamientos como los que produce el alcoholismo no tienen sentido en tu vida. Esto ayudará a que puedas actuar con mucha más precaución y, lo que es también más importante, con aceptación hacia ti mismo pues comenzarás a quererte y a valorarte.

El ejercicio del mindfulness garantiza unos resultados óptimos durante tu proceso de rehabilitación del alcohol. Si eres constante, trabajarás el cerebro a fondo y lo acostumbrarás a una rutina favorable en tu recuperación. Si en cualquier momento te sientes bajo de ánimos, tu cerebro se activará y por repetición te impulsará a hábitos que has ido repitiendo como tomar un refresco, leer las noticias, hacer un pasatiempo o cualquier otro hábito saludable.

¿Cómo se practica?


Este tratamiento contra el alcoholismo puede ocuparte varias horas a la semana, o podría ser una rutina diaria de tan sólo 11 minutos al día. Este factor va a depender de la calidad de atención que pueden prestar los pacientes alcohólicos. En cualquier caso vas a necesitar llevar ropa cómoda. Un vestuario o complementos estrechos van a desviar tu atención.

Otro factor esencial para practicar la meditación contra el alcoholismo es un lugar adecuado. Tiene que ser tranquilo y silencioso, lejos de aquellos ruidos que interfieran en tu concentración. Puede ser en tu propia casa, en una habitación silenciosa. Otras opciones son un jardín, un parque o, cuando sea posible, en la costa o en el campo. Una vez elegido el escenario, toma la postura correcta. Mantén la espalda recta pero sin provocar tensiones, todo lo contrario. Procura una postura relajada. Si no lo consigues también puedes tumbarte.

Es importante practicar la atención en su plenitud, como focalizarla en un determinado objeto o en tu propia respiración. Es posible que esa atención se vea interrumpida por diferentes pensamientos: una posible incomodidad de la postura o del sitio, o los mismos problemas del alcoholismo a los que te quieres enfrentar. Esto es algo natural. Acepta estos pensamientos tal y como vienen y continúa con la meditación.

Si eres primerizo en esto del mindfulness, es aconsejable que comiences por tiempos cortos para luego ir prolongando las sesiones. Empieza por un minuto hasta que se eleve a veinte o a media hora. Es una recomendación ideal para que poco a poco vayas cogiendo hábito sin tener que forzar, es decir, con naturalidad. De este modo incluirás la meditación a tu rutina diaria de una manera natural.

Más consejos


La meditación es un arma sencilla pero debe ser constante en tus buenos hábitos contra el alcoholismo. Existe un gran abanico de alternativas para dejar de beber. En Mucho Mejor Sin te ayudamos a descubrirlas. Te invitamos a un acercamiento distinto de tratamiento alternativo al clásico centro de rehabilitación del alcohol. Consúltanos sin compromiso.

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Un revolucionario programa para dejar de beber desde casa

Es cierto que cualquier ayuda es imprescindible cuando hemos decidido plantar cara al alcoholismo. Pero la ayuda de un especialista es todavía más fundamental porque nadie como él va a saber tratar y comprender a los pacientes alcohólicos. A este respecto, los tradicionales centros de rehabilitación del alcohol han sido hasta la fecha la principal alternativa en la lucha por dejar de beber.

No obstante en ocasiones, por motivos de diversa índole, resulta complicado compaginar nuestra vida diaria con un tratamiento que requiere que nos desplacemos a un determinado horario. O bien los terapeutas son caros o en la zona donde residimos no hay centros de calidad que ofrezcan elevadas garantías de profesionalidad y experiencia. Mucho Mejor Sin resuelve cualquiera todos estos obstáculos de una vez por todas.

El fundamento de MMS es la rehabilitación del alcohol desde casa y a la hora que te sea más cómoda. Sólo necesitas un dispositivo móvil desde el que conectarte y, por su puesto, tu total disposición a dejar el alcohol, a darte un respiro de la bebida durante unos días o meses. Quizás puedas pensar que una terapia para afrontar adicciones de esta delicadeza tiene mayores garantías con el contacto físico de un especialista. No tiene por qué ser así. Nosotros hemos implantado en España un revolucionario método para superar el alcoholismo cuyo éxito ya ha sido comprobado en otros países, como en el Reino Unido o en EEUU.

La metodología de nuestro programa online ofrece múltiples ventajas para los pacientes con problemas alcohólicos, si bien uno de sus principales beneficios es poder mantener las actividades cotidianas (trabajo, familia, sociedad…) sin estar supeditado a los posibles horarios estrictos de las terapias tradicionales. A veces un tratamiento en el domicilio propio es hasta conveniente, ya que su intimidad propicia el aumento y la mejora de la calidad de vida.

Mucho Mejor Sin es pionero en España y en lengua española, para todos aquellos hispanohablantes sea donde sea que residan y más allá de franjas horarias, un programa universal, para el mundo global en que vivimos hoy. Pero existen otras sobradas razones por las que es ventajoso realizar un tratamiento de rehabilitación desde casa:

1. Libertad de horarios


Sin duda es una de las principales ventajas del método de Mucho Mejor Sin. Nuestros pacientes alcohólicos deciden cuál es el mejor momento de atender cada etapa de nuestro programa. Ellos y sólo ellos van a decir cuándo y dónde realizar cada sesión. En estos tiempos donde la vida diaria se desarrolla a un ritmo vertiginoso, se hace necesario contar con iniciativas tan flexibles como ésta.

2. Con total comodidad y sin estrés


No cabe duda de que los pacientes alcohólicos están más seguros tratando sus adicciones en un lugar más íntimo, sin innecesarias exposiciones. El tratamiento en tu domicilio, durante los 90 días aproximados que dura, permite que sigas disfrutando de tu entorno habitual, ese que te aporte confianza.

3. Mayor privacidad


Nuestro programa en casa se adapta a aquellos pacientes más reservados. No hay que dar una dirección, ni mostrarte ante otros alcohólicos que quizás no quieras conocer en un primer momento. Tienes la puerta abierta de MMS también si valoras mucho tu intimidad.

4. Contacto directo con el especialista


Como hemos apuntado, los tradicionales centros de rehabilitación del alcohol no están a tiro de piedra para muchos pacientes. Con MMS no vas a tener ese problema de lejanía con el terapeuta. Podrás contar con su asistencia, residas donde residas, sin necesidad de desplazarte.

5. Conexión en cualquier franja horaria


Mucho Mejor Sin es la primera propuesta de rehabilitación del alcohol online para la comunidad hispana. No importa en qué parte del mundo vivas. Puedes conectarte a nuestro tratamiento online sin que te preocupes por la diferencia horaria.

6. Terapia más rápida y eficaz


El no tener que desplazarse hacia la dirección de la consulta permite a los pacientes alcohólicos un ahorro de tiempo. La terapia a domicilio trae como ventaja el aprovechamiento inmediato de su motivación para iniciar el tratamiento, sin posibilidad de que pierdan las ganas durante el desplazamiento.

7. Ahorro económico


Al mismo tiempo los centros de rehabilitación del alcohol y los programas de terapia personalizada, sean en grupo o de forma individual, son muy costosos y muchas personas no se lo pueden permitir. MMS se fundamenta en la terapia online para dejar de beber, lo que reduce considerablemente los costes.

Una vez que has conocido todas las ventajas de una rehabilitación del alcohol desde casa, ¿aún te preguntas si es posible recuperarte en buenas condiciones del alcoholismo? En Mucho Mejor Sin vas a estar en manos de auténticos profesionales, como Santiago Rotaeche y el Dr. Adán. Como tú, Santiago también pasó por el duro proceso de dejar el alcohol para poder reconstruir su vida. Desde entonces ha ayudado a cientos de pacientes alcohólicos a superar sus adicciones. Si todavía te quedas con dudas, plantéanoslas. Siéntete libre de escribirnos.

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Story 5 | Santiago Rotaeche: Hay una vida real más allá del alcohol

Podemos decir que alguien padece de alcoholismo, no cuando la bebida forma parte de su vida, sino cuando es toda su vida. Prioriza el consumo del alcohol por encima de todas las cosas y es lo único que desea hacer día sí, día también. Esto mismo le pasó a Santiago Rotaeche antes de fundar Mucho Mejor Sin, nuestro centro de rehabilitación del alcohol online. No sólo pudo dejar de beber sino que actualmente se dedica a ayudar a alcohólicos. Pero para llegar a este punto, Santiago pasó por un largo camino evolutivo que no fue sencillo.

Como la gran mayoría de alcohólicos, Santiago comenzó a beber en la frágil edad de la adolescencia. El detonante fue su estancia en un internado cuando era niño. Allí, lejos de su hogar y de su familia, se vio fuera de su zona de confort y no pudo adaptarse a aquella circunstancia. Para escapar de ella se agarró a la bebida, que le proporcionaba un ‘disfraz de chico malo’ con el que poder hacer frente a sus problemas. Lo que no supo ver es que más que una salida a su situación, era un falso remedio que empujaría su vida hacia límites extremos. Santiago se sentía cómodo con su nuevo rol y se refugió en él durante muchos años.

Su vida era el alcohol


Me fui de casa siendo un niño pequeño que jugaba con juguetes y volví siendo un alcohólico”. De esta manera cruda resume Santiago su vuelta a Madrid, donde lejos de mejorar las cosas, éstas empeoraron. No se planteó dejar el alcohol. En cambio trabajaba en un entorno donde la bebida era casi como un compañero más en la oficina. Y cuando no había ocasión para brindar con su jefe por los éxitos cosechados, bajaba al supermercado para comprarse una botella que se consumía él solo.

Fuera del horario de oficina, Santiago se buscó otro entorno donde pudiera seguir dando rienda suelta a su alcoholismo. De esta forma se rodeó de gente con la misma afición, que le hiciera sentir que beber fuera algo tan común como beber agua. Sin embargo no pudo evitar dar un paso más allá y acelerar el ritmo: “Si alguien se toma una caña en el aperitivo, tu te tomas cinco; si alguien come con un poco de vino, tú comes con una botella; si alguien se toma una copa después de comer, tú te tomas más”. Las adicciones precipitaron a Santiago a incorporar el alcohol a todas horas, desde el desayuno hasta la cena, porque veía lícito consumir a cualquier hora.

El alcoholismo también afectó a Santiago en su vida sentimental. No podía mantener una relación si su pareja no consumía de la forma en que lo hacía él. Y es que llegó a un punto en que el alcohol estaba por encima de todo y de todos. Hoy en día recuerda su cantidad diaria de productos alcohólicos: “dos litros de cerveza, un litro de vino y un cuarto de botella de whisky. Y un día así era un día sintiendo que no has bebido lo suficiente”. Había convertido el alcoholismo en su estilo de vida, y se alejaba de la gente que no la compartía con él.

Consecuencias en el entorno


La bebida fue protagonista indiscutible en la vida del principal terapeuta de nuestro centro de rehabilitación del alcohol. Todo lo demás tenía un papel secundario, incluso la familia. Santiago dejó de lado a aquellos que le querían, de tal modo que los veía como personas aburridas por no compartir sus adicciones. Tampoco se dejaba ayudar porque increíblemente no se consideraba a sí mismo como un enfermo. “Sabía que el alcohólico es una persona que si dejaba de beber tenía temblores y alucinaciones, pero eso no me pasaba”.

El alcoholismo también tuvo consecuencias en su carrera profesional. Es cierto que pudo mantener su puesto pero al mismo tiempo fue un problema por no ascender a un grado superior. Mientras sus compañeros promocionaban, él se quedó estancado durante muchos años. Actualmente se arrepiente de haber dejado pasar aquellas oportunidades profesionales, pero por entonces no le importaba. Era más importante trabajar en un entorno que le permitía beber que escalar profesionalmente.

Más allá del alcohol


Nuestro principal terapeuta no se había dado cuenta de que realmente tenía un problema de alcoholismo hasta que se lo preguntaron cara a cara. Después de quince días sin parar de beber, su hermano y un amigo le sentaron en una mesa y le expusieron su cruda realidad. Aceptó la ayuda sin saber a qué se iba a enfrentar a partir de ese momento: ¿cómo dejar el alcohol?, ¿apartarlo para siempre o disminuyendo su consumo progresivamente? Esto ocurre en muchos alcohólicos, que quieren superar sus adicciones sin saber cómo.

Santiago se puso en manos de especialistas que le mostraron que hay ‘más allá’ del alcoholismo, “donde pasan más cosas, donde todo es un poco más verdad”. Tras conseguir dejar el alcohol se hizo más consciente y aprendió a distinguir entre las cosas buenas y las cosas malas, para mantenerlas o alejarlas según le convenga. Este tipo de aprendizaje es el que le llevó hoy día a ser ese terapeuta que tiende una mano, como un día lo hicieron con él, para atraer a los alcohólicos hacia esa realidad positiva en la que se encuentra.

El mejor terapeuta


Nadie mejor que una persona que ha pasado por el mismo proceso de dejar el alcohol para que te pueda ayudar. Santiago Rotaeche ha creado para ti Mucho Mejor Sin, un tratamiento online contra el alcoholismo que se ajusta a tu horario. Pídenos información sobre nuestro revolucionario centro de rehabilitación del alcohol.

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Dejar las malas compañías para dejar el alcohol

Caer en el alcoholismo no es algo que ocurra de la noche a la mañana. Porque se puede beber de una manera puntual y de forma moderada. Pero la necesidad de tomar productos alcohólicos constantemente se debe a razones muy personales, a menudo nada positivas. Entre las causas del alcoholismo más frecuentes están la baja autoestima, un mal de amores, problemas en el trabajo… O incluso algo que a veces no le damos la importancia que requiere, como son las malas compañías.

Igual que podemos decir que somos lo que comemos, en este caso podríamos aplicarlo al alcohol y a las malas compañías. Los entornos sociales se caracterizan por una unión en base a algo. Son círculos que comparten aficiones y códigos culturales, familiares o profesionales. Pero además de estar unidos por un contexto que hemos elegido voluntariamente o no, a veces ocurre que seguimos la corriente de ese grupo y nos dejamos llevar.

Grupos adolescentes


Dejar el alcohol no es tan sencillo como dejar las malas compañías. Con frecuencia tanto una cosa como otra vienen de la mano. Pongamos el caso de los adolescentes, que es uno de los períodos vitales más delicados por la vulnerabilidad y los influenciables que son. Es en esas edades donde muchas cosas resultan nuevas. La curiosidad les empuja a probarlas, por encima del miedo o del qué dirán. En el caso del alcohol, su consumo puede derivarse de haberlo visto en una película maravillosa, en su propia casa o entre sus amigos. Finalmente se va produciendo el efecto dominó en el alcoholismo.

Las relaciones de amistad es uno de los escalones primordiales durante la adolescencia. Y aunque en casa se le haya enseñado ciertos valores, a veces van a primar los de sus amigos por encima de los de sus padres. Hay que pensar que se tratan de círculos muy distintos. El adolescente no ha elegido a sus padres, pero sí a sus amistades. Son personas de su misma generación con las que tienen más cosas en común. La influencia que ejercen unos sobre otros se debe a que comparten rasgos muy similares. Es normal en conclusión que adopten sus reglas sociales y maneras de pasarlo bien.

El alcohol en casa


Pero el problema del alcoholismo no sólo afecta a los más jóvenes, aunque sea uno de los grupos generacionales en el que más incide. De hecho, esas situaciones con el alcohol no tienen por qué haberlas vivido fuera de casa. El conflicto a veces está de puertas para adentro. Esos mismos valores familiares no dejan de ser importantes aunque a priori un adolescente quiera rebelarse contra ellos y buscar su propio camino. Muchos profesionales consideran que el alcoholismo es una enfermedad de tipo familiar.

A fin de cuentas las personas más vulnerables al alcoholismo son las que sufren en su casa estampas desagradables, aquellas desencadenadas por el exceso de alcohol en padres e hijos. Se convierten de este modo en candidatos perfectos para padecer alguna clase de neurosis. Y es que aunque vean que el abuso del alcohol no convierte a nadie en mejor persona, el problema familiar es contagioso. Es una manera autodestructiva de esconder algo que en realidad subyace. Lejos de quererlo ayudar y solucionarlo juntos, lo que en verdad sucede es que el alcoholismo familiar se multiplica.

El alcoholismo en adultos


El alcoholismo no es únicamente un problema entre los jóvenes aunque, como hemos visto, es una etapa crítica. En ella los hábitos y el entorno son vitales para determinar una camino alejado o, con mejor criterio, sobre los problemas que trae el consumo de alcohol. Los adultos también son propensos a caer en este tipo de adicciones. Muchos se preguntan cuáles son la causas del alcoholismo. Las reuniones sociales también afectan entre los adultos. Beber en reuniones profesionales, en bodas, en fiestas… Si no lo hacemos a veces nos sentimos raros, como excluidos porque los demás lo hacen.

Lo peor de todo es cuando en esas celebraciones hay gente que nos induce directamente a beber alcohol. “Toma un trago, si no pasa nada”, “no seas mojigato”, “bebe un poco, que te veo desanimado”, “venga, la última y nos vamos”. Lejos de ayudar, este tipo de actitudes y comentarios lo que hacen es que nos acerquemos peligrosamente al alcoholismo. Ni que decir tiene si proceden de alguien que pasa por el mismo problema y, por egoísmo, muchas veces ni siquiera meditado arrastran a su entorno en esta espiral de lenta destrucción.

Cómo salir de las malas compañías


El alcohol y las malas compañías se pueden superar a cualquier edad. Es imprescindible decir “basta”. Para ello sólo se necesita fuerza de voluntad para negarse a lo que realmente no quieres y que sabes que es perjudicial para ti. En este sentido, es importante saber manejar ciertas habilidades sociales y cargarse de seguridad personal para ser tajante: “no quiero beber alcohol”… Asimismo hay que buscar el apoyo de aquellas personas incondicionales que nos van a ayudar por encima de todo a alejarnos del alcohol.

Tenemos que ser conscientes de que beber alcohol no es una tendencia social. Pregúntatelo fríamente. ¿Te parece aceptable que el alcoholismo se convierta en una moda convencional? Desde luego que no. Por este motivo debemos alejarnos de esas malas compañías que vienen unidas inevitablemente y traen el alcohol a nuestras vidas. Quienes nos quieren saben qué es lo correcto y nos ayudarán, nos aconsejarán y harán que sigamos hacia delante con su afecto y comprensión.

En Mucho Mejor Sin somos esa la mejor compañía que para superar las causas del alcoholismo y todo lo que representan. Te ayudaremos a detectar aquellas compañías tóxicas en tu vida. No somos un centro de rehabilitación del alcohol convencional. Somos la rehabilitación 2.0. Con nosotros podrás superar esas adicciones conociendo testimonios alcohólicos o descubriendo recomendaciones prácticas que te alejen de la bebida. Recuerda que la vida es mucho mejor sin el alcohol.

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Dejar el alcohol ¿Cómo socializar sin beber?

Dejar el alcohol ¿Cómo socializar sin beber alcohol?

Parece que cualquier fiesta animada no sería tal si no hay alcohol. Siempre está presente el convencimiento de que los productos alcohólicos ayudan a desinhibirnos, a convertirnos en el “alma de la fiesta”. En realidad, el consumo del alcohol podría convertirnos en la mayor vergüenza de la fiesta. Si nos excedemos podemos desencadenar situaciones que, si las viésemos al día siguiente con la cabeza sobria, seguramente nos avergonzaríamos. Pero entonces, ¿cómo podemos socializar sin beber alcohol?

En primer lugar deberíamos desechar la idea de que cuanto más alcohol más aumenta el ambiente festivo. No tiene por qué. Tomar alcohol no va a conseguir que bailes mejor o que aumenten tus dotes de animador. Esta no debe ser la solución para mejorar tu personalidad y hacerla más atractiva. La primera premisa es que debes aceptarte como eres y que los demás te acepten así. La clave está en el nivel de autoconfianza que tengas, y varios vasos de alcohol no lo van a remediar.

Problemas sociales


Es muy probable que al día siguiente compruebes que haberte pasado con los tragos alcohólicos no haya compensado. ¿Te llegas a acordar de lo “bien” que te lo pasaste anoche? La pérdida de memoria es uno de los síntomas del alcoholismo. Ya no sólo eso, sino que su consumo constante haya derivado en otras consecuencias mucho peores: dolores de cabeza, mareos, vómitos… Por no hablar de enfermedades graves como la cirrosis, anemia o incluso cáncer. Estos son los efectos del alcoholismo que debes de tener en cuenta.

Sin embargo, cuando a alguien que sufre de adicciones al alcoholismo le invitan a una fiesta se enfrenta a una dura cuestión: ¿querrán mis amigos seguir saliendo conmigo si no bebo alcohol? Créenos que este debe ser el menor de tus problemas. A este respecto un poco de egocentrismo debería ser preferible. Piensa en ti mismo y en tu salud antes que en lo que digan los demás.

Es complicado que los ex alcohólicos no beban en un entorno social que sí lo tiene por costumbre. Es fundamental que tengas fuerza de voluntad, en tu mano está la decisión de dejar de beber. Pasar por el duro proceso del síndrome de abstinencia implica renunciar a ese “ritual” social de beber entre amigos. Y si esto es lo único que te unía a dicho círculo social, eso quiere decir que ese entorno no es para ti.

Durante tu rehabilitación del alcohol es cuando te des cuenta de que muchos acontecimientos sociales giran alrededor de esta clase de bebidas. Parece que allá donde vayas sólo hay alcohol. Es una visión muy habitual de aquellos quiénes están tratando de dejar este tipo de adicciones, lo que quiere decir que vas por el buen camino. Esto no quiere decir que debas de dejar de ir a las fiestas a las que te inviten. O quizás sí. Pero antes de decidirte debes hacer una evaluación de ti mismo y valorar las alternativas.

Cómo enfrentarse a los eventos


Muchos profesionales aconsejan planificarse previamente antes de ir a un evento. Debátete contigo mismo si es una fiesta importante a la que acudir y si te interesa. Si sabes que esa fiesta va a depender del alcohol, que vas a ver continuamente a los invitados tomar productos alcohólicos, tampoco se va a detener el mundo por que no vayas. No hay necesidad de que pases por situaciones incómodas o por pruebas innecesarias si no estás suficientemente fuerte. Quienes te conocen saben por lo que estás pasando y no te van a recriminar nada. Es más, valorarán tu decisión. Es mejor que te tomes un tiempo para ti y adaptarte a la situación.

Si finalmente decides ir, es innegable que se te va a hacer cuesta arriba ver cómo rondan los vasos por la barra. Pero esto se te va a hacer menos difícil si vas acompañado de alguien que tampoco bebe. Es mejor estar rodeado de compañías afines a ti, que te apoyen en ese momento, con las que brindar con un buen vaso de refresco o zumo. A su lado te garantizas no sentirte el “bicho raro” y que nadie te va a reprender por no beber alcohol. Debes escoger tu bebida No alcohólica para las fiestas y reuniones sociales y ser fiel a ella. Lleva tu decisión tomada desde casa.

¿Piensas que en esa fiesta no habrá otra cosa que alcohol pero no quieres dejar de ir por nada del mundo? Pregunta si hay otras opciones como cerveza sin alcohol o agua con limón. Otra opción es llevarte tus propias bebidas. No te preocupes por el qué dirán. Primero eres tú y luego los demás. Es importante llevar algo en las manos para que la situación se te haga menos rara. Y si no, una tapa o un canapé. Comer un aperitivo es una buena alternativa. Es otra forma de enfrentarte al alcoholismo sin dejar de socializar.

Trata de que el alcohol no ocupe tu mente y quítatelo de la cabeza. Una buena alternativa para huir del alcoholismo es socializar, pero en el ambiente adecuado. Únete a conversaciones que te puedan interesar y que te resulten interesantes. Esto te mantendrá ocupado, con la cabeza lejos de la barra. Y si no se da esa ocasión, busca al anfitrión. Pregúntale si necesita algo, si puedes ayudarlo. Hazlo con cordialidad y gusto, ya que muchos anfitriones rechazan la ayuda por decoro.

Habrá invitados que te pregunten por qué no bebes. Si no quieres dar explicaciones o insisten en que tomes de su copa, es mejor que te vayas. «Quien evita la ocasión, evita el peligro». Despídete cordialmente del anfitrión y de los invitados más cercanos a ti.

Si has comprobado que nuestros consejos te han ayudado, no dejes que otros síntomas del alcoholismo cobren fuerza en ti. Ponte en contacto con MMS, un centro de rehabilitación del alcohol online que te mostrará el camino para dejar de beber o para darte una pausa larga. De esta forma dominarás la situación y podrás hacer lo que tú quieras, y no lo que marque el entorno social o laboral.

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El alcohol y los problemas de peso

El alcohol y los problemas de peso

El consumo de alcohol está a menudo asociado a la obesidad. Y no es una afirmación falsa. Como ocurre con los alimentos altos en calorías, su uso y abuso puede acarrear problemas de peso. Por lo tanto el problema se vuelve más serio en aquellos que padecen de alcoholismo. Entonces, ¿dejar el alcohol ayuda a adelgazar? Es un remedio pero no es la clave. Existen varios datos y condicionantes que debemos conocer en cuanto a la relación alcohol y sobrepeso.

Desorden alimenticio


En efecto, el consumo desmesurado de alcohol produce aumento de peso. Las bebidas de este tipo tienen una gran carga calórica. Puede extenderse entorno al 70% de su composición. Esto puede ser equiparable a determinados tipos de comida. La diferencia está en que el alcohol no contiene ninguna clase de nutrientes. Es lo que llamamos ‘calorías vacías’. De esta forma tomar alcohol se convierte en una de las adicciones que, además de los efectos nocivos para la salud, acarrea consecuencias directas sobre la báscula.

El efecto puede ser aún más grave si se decide abusar del alcohol sin llevar un orden alimenticio: excederse en alimentos procesados o comer insano entre horas. De esta manera los niveles de testosterona y cortisol aumentan en la sangre y la grasa se irá acumulando irremediablemente en nuestros tejidos, sobre todo en la zona abdominal. De ahí que cuando se nos hincha el estómago y luce una imagen prominente se le llame “barriga cervecera”. Así y todo no es precisamente la cerveza el tipo de bebida alcohólica más perjudicial en referencia en cuestión de peso.

Carga calórica


El alcohol destilado, que contiene una elevada graduación, es la bebida que produce mayor acumulación de grasas. Tan sólo 45ml contiene 100 calorías. Además de inducirnos al alcoholismo también contribuye a un serio problema de sobrepeso. Y es que cuantos más grados, más calorías presenta. Esto va en aumento si mezclamos bebidas blancas como el vodka o el ron con gaseosas o zumos, productos normalmente alto en azúcares. El resultado es una mezcla explosiva para nuestro cuerpo, que incluso puede dañar distintos órganos y en especial el hígado.

Esto no quiere decir que descuidemos el resto de tragos alcohólicos. Unos 355ml de cerveza regular contiene aproximadamente unas 150 calorías. Por su parte, esa misma cantidad de vino se reduce a 100 calorías. Aunque quede lejos de los resultados de aquellas bebidas destiladas, si bebemos tan sólo dos latas de cervezas diarias sin mejorar nuestro estilo de vida, en un mes podríamos subir un kilo de peso.

Hacemos hincapié en la relación entre obesidad con una escasa o nula vida saludable. Tomar alcohol sin practicar alguna actividad física aumenta las probabilidades de que la grasa se acumule todavía más en nuestro cuerpo. Esto, a su vez, ocasiona que padezcamos de hígado graso y que afecte a la digestión. Si no nos tomamos en serio estos problemas de peso e introducimos en nuestra rutina una dieta equilibrada y ejercicio físico, esta descompensación puede acarrearnos enfermedades hepáticas como la estenosis o la cirrosis.

Obesidad en alcohólicos y pérdida de peso


Entonces, si el consumo de alcohol en exceso produce problemas de peso, ¿por qué a menudo hay personas alcohólicas con una figura delgada? No debemos dejarnos engañar por esta relación. Quienes empezaron a caer en este tipo de adicciones con el alcohol, el sobrepeso fue uno de sus primeros síntomas del alcoholismo. El abuso del alcohol hace que el intestino se altere y produzca cambios en el funcionamiento normal del organismo. Esto hace que un adicto al alcohol en fase avanzada termine por bajar de peso.

Además, es muy frecuente encontrar cuadros en pacientes con problemas con la bebida que tienen enormes desórdenes alimentitos. Esto es que bien no comen lo que deben, bien no comen cuando deben o simplemente «matan el gusanillo» bebiendo. El alcoholismo puede acarrear otros cuadros médicos como la anemia.

La disfunción orgánica de pacientes alcohólicos es uno de los motivos por los que dejar el alcohol. Si por el contrario eres de los que bebes con moderación y empiezas a notar esos kilos de más, revisa tu dieta, reduce la ingesta de alcohol en cantidad, en grados y en frecuencia y evita el sedentarismo. De esta forma encontrarás el equilibrio. No dejes de comer antes de beber y durante. Tomar alcohol con el estómago vacío es todavía más pernicioso para la salud.

Solución en centro online de rehabilitación


Si crees que tienes una problema con el alcohol, o has llegado incluso a pensar en buscar ayuda en un centro de rehabilitación de alcohol, no lo dudes. Te animamos a seguir nuestro programa online contra el alcoholismo para que puedas aprender a conocerte y a desarrollar los hábitos de vida que te llevarán a recuperar el control pleno de tu vida.

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Cómo admitir el problema del alcoholismo

¿Tengo un problema de alcoholismo? ¿Cómo admitir el problema?

El consumo de alcohol es una de las mayores adicciones que existen en nuestra sociedad. Más de un millón de personas en España tienen problemas de alcoholismo. Si no fuera así, admitirlo sería muy sencillo. Sabemos que dejar el alcohol no es tan simple como proponérselo. También hay que hacerlo. Para ello hay que armarse de fuerza de voluntad, cambiar los hábitos hacia un estilo de vida más saludable, o incluso alejar de nuestro entorno aquellas compañías tóxicas relacionadas con las borracheras. La clave para dejar el alcohol está en reconocer que tienes un problema.

La sociedad, estigma del alcoholismo


La sociedad suele ser ese agente nocivo que nos introduce a las diferentes adicciones. El alcoholismo es una de las más peligrosas, pues se nos presenta como una forma de socializar muy aceptada y abierta. Sin embargo existe una delicada franja entre beber en situaciones puntuales y la necesidad de beber más y más hasta suponer una dependencia completamente fuera de nuestro control. El excesivo consumo de bebidas alcohólicas desemboca en el descontrol de nuestros actos y esto, a su vez, está mal visto por esa misma sociedad que nos permitió e incluso aplaudió beber.

El alcoholismo daña cualquier reputación. Por lo tanto no queremos ser señalados con el dedo. Rechazamos la evidencia, aunque nuestros familiares y amigos más cercanos nos adviertan de los síntomas del alcoholismo. Nos cegamos en cómo hemos cambiado con ellos y con nosotros mismos. Lo peor es que para detener esa frustración nos arrimamos más al alcohol y olvidar ese problema.

Por desgracia, en muchos casos no logramos admitir el problema con el alcohol hasta que vemos las consecuencias graves que ha creado. Qué es el alcoholismo sino una adicción creada por una sustancia química de este tipo de bebidas. La solución para dejar el alcohol comienza por entender que hemos caído en este tipo de adicciones.

No es malo reconocer que tenemos un problema. Lo peor es negarlo y seguir destrozando nuestra vida y la de quiénes nos rodean: pareja, hijos, padres, hermanos… Son aquellos quienes realmente más queremos y a quienes llegamos a acusar en nuestra deriva de que «son ellos los que han cambiado» o «si es que son aburridos».

Claves para admitir el alcoholismo


Sin duda, el primer paso para dejar el alcohol es admitir el problema. Somos impotentes ante su consumo excesivo y ello ha descolocado nuestra vida. Es bueno apartar cualquier trago, dejar que la cabeza vuelva a su estado de sobriedad y mirar a nuestro alrededor. ¿Qué ha pasado? ¿Qué ha cambiado? ¿Qué he perdido? ¿Cómo me veo? ¿Cómo me ven? Respondiéndote a todas estas preguntas te darás cuenta de que has tocado fondo. Ahora es el momento perfecto para empezar a ascender hacia una vida mejor hacia una vida sana para reencontrarte contigo mismo.

Una vez reconocidas nuestras adicciones, debemos perder el miedo. Dejar el alcohol es un proceso difícil, es cierto. Puede provocar ansiedad, sentirnos perdidos, creer que no somos nadie. El síndrome de abstinencia es algo natural en este tramo de nuestra vida. Pero hay que armarse de confianza en uno mismo y convencerte de que lo vas a conseguir. Comprométete con el programa de rehabilitación del alcohol, sigue una rutina saludable y diaria, piensa en todo lo que te espera una vez que dejes atrás esa puerta.

Otra forma de cómo dejar de tomar alcohol es valorando el consumo exagerado que has llevado. Cuenta las veces que has bebido, por ejemplo, en el último mes y lo que te ha costado. Parecerá una tontería pero anotando el número de ocasiones que nos ha dado por beber es una manera de ver la realidad. Uno de los síntomas del alcoholismo es creer que no bebemos tanto “como dicen”. Si realmente conocemos las veces que hemos caído en el alcohol nos va a ayudar a cruzarnos finalmente con la realidad.

Ser consecuente con lo que te espera


Admitir las adicciones con el alcohol podría parecer fácil después de lo que te hemos contado. Sabemos que no es así, y por eso queremos ayudarte. Es fundamental que pongas los pies en la tierra y vivas las consecuencias que el alcoholismo ha generado en tu vida, en tu casa, en tu trabajo. Habla con tu entorno, rodéate de quiénes te quieren y te apoyan. Márcate también unos límites, y sé consecuente de que si te los saltas habrá consecuencias negativas. De lo contrario, podrás sentirte orgulloso de dejar el alcohol.

MMS, centro de rehabilitación del alcohol


Mucho Mejor Sin es un programa definitivo que te ayudará a conocerte mejor y a manejar la situación por la que estás pasando, aportando las claves para que recuperes tu vida alejado del alcohol. Desde casa, la oficina o cualquier parte puedes conocer la experiencia de otros ex alcohólicos, aprender a que es mejor vivir sin alcohol, en definitiva, a dejar de beber.

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Alcohol, el falso afrodisíaco

Alcohol, el falso afrodisíaco

Popularmente se considera al alcohol el “alma de la fiesta” ya que está presente en muchos tipos de celebraciones. Desde cumpleaños hasta la nochevieja, pasando por bodas y graduaciones, los productos alcohólicos circulan de forma muy asidua. Además de pasárselo en grande muchos aprovechan estas fiestas con otro propósito, el de ligar. Están convencidos de que las bebidas alcohólicas tienen un componente afrodisíaco, pero en realidad no. Es más bien una desinhibición lo provocan los efectos del alcohol. Es correcto, permiten apartar su timidez. Pero que sean un afrodisíaco es un falso mito que vamos a desmontar.

El mito de que el alcohol es un afrodisíaco no es una invención actual. Desde tiempos antiguos se consideraba que surtía interesantes efectos en nuestras relaciones sexuales. Desde luego que los productos alcohólicos son grandes “lubricantes” sociales ya que desatan nuestros impulsos e inhibiciones, aumenta nuestro estado de relajación y afianzan nuestra confianza. Desde el primer sorbo nos sentimos más capaces de hacer frente a aquello que, en frío, no nos hubiésemos atrevido. Por ejemplo, “entrar” a esa persona que nos gusta y por quien nos sentimos fuertemente atraídos.

El alcohol, sustancia placebo


Mucho se ha hablado del alcohol como un arma afrodisíaca. Sin embargo no hay que confundir su composición química como su poder persuasivo. Con esto queremos decir que realmente los productos alcohólicos no activan ninguna parte sexual en nosotros. Su fundamento más bien es que desinhibe nuestra mente y nos sentimos más abiertos para actuar. El deseo sexual ya está presente en nuestra cabeza. Sólo hay que liberarlo, que es lo que en estado de sobriedad puede costar más. Al final todo depende de la propia personalidad de cada uno.

Reconocemos que el poder afrodisíaco del alcohol está en la fe que tengamos sobre él. Es una cuestión de convencimiento, como si estuviéramos hablando de una sustancia placebo de la que creemos en su efecto pero que en realidad no lo tiene. El problema está en que podamos creer que cuanta más cantidad de alcohol, más satisfactorias serán nuestras relaciones sexuales. Es una auténtica trampa que sólo nos puede conducir a una de las peores adicciones que existen: el alcoholismo.

Interferencia sexual


Los productos alcohólicos liberan nuestro cerebro hacia nuestros deseos, cualesquiera que sean. Sin embargo no sólo no es que realmente no tengan una sustancia afrodisíaca, como lo pudiera tener el chocolate o la mandrágora. En verdad incluso una leve intoxicación etílica puede entorpecer nuestros deseos sexuales.

En el caso femenino, los productos alcohólicos disminuyen el flujo sanguíneo en la vagina y sus órganos se ralentizan. En el caso de los hombres, el consumo de alcohol aumenta su nivel de testosterona en la sangre. A su vez esto aumenta su apetito sexual, en efecto. No obstante puede incidir negativamente en la erección, porque el pene tiene menor capacidad de respuesta. Aún pudiendo mantener relaciones sexuales, por lo general las erecciones no van a estar al 100%.

Dejar el alcohol es una conveniente alternativa en las relaciones de pareja, ya que incide bastante en sus relaciones íntimas. Y es que otro de los puntos en contra del alcoholismo es que, en el caso de las mujeres, disminuye la lubricación vaginal interfiriendo de este modo en la menstruación. No olvidemos que uno de los efectos de los productos alcohólicos es la deshidratación. El problema aún es mayor cuando la mujer está en un período premenopáusico o menopáusico, cuando los cambios hormonales producen la sequedad vaginal.

Entre los hombres alcohólicos también existen otras desventajas, nada que ver con esa creencia afrodisíaca de este tipo de bebidas. Su consumo puede demorar la eyaculación, si no es que la interrumpe por completo. Los efectos del alcohol hacen que los sentidos pierdan eficacia y la erección, como hemos dicho, deje de operar de forma regular. Pero eso no es todo. Un consumo excesivo de alcohol puede llegar a provocar impotencia, ya que reduce la movilidad del semen así como el nivel de testosterona.

Otros efectos adversos


Por si esto no fuera poco, los efectos negativos del alcoholismo dan un paso más allá de la propia relación sexual. Además de tener consecuencias que nada tienen que ver con el milagro afrodisíaco, el consumo abusivo del alcohol puede interferir en ciertos casos en el desarrollo del embarazo incluso en las capacidades del bebé. Nos referimos más concretamente a trastornos del espectro alcohólico fetal, que afecta tanto a su físico (estatura baja, cabeza pequeña, bajo peso) como a sus habilidades locomotrices (hiperactividad, mala memoria, mala audición, problemas de corazón).

Dejar de beber es la mejor opción para disfrutar de las relaciones sexuales y sentirte además bien contigo mismo y con tu cuerpo. El alcoholismo es enemigo de todo esto, ya que en el hombre puede provocar una feminización en su físico. Al terminar por inhibir esa producción de testosterona, los pacientes alcohólicos van a notar un aumento de mamas, además de una reducción de barba así como del tamaño de la próstata y de los testículos.

Mucho Mejor Sin, la mejor solución


A estas alturas de la lectura nos ha quedado claro que el alcohol está bien lejos de ser un producto afrodisíaco. Hay quienes se creen en esta falsa afirmación cuando en realidad apoyarse en estos argumentos no deja de ser una de las causas del alcoholismo. En MMS te ayudamos a quitarte la venda de los ojos y hacerte ver que el alcoholismo no es la solución para nada. Nuestro centro de rehabilitación del alcohol dispone de un método online revolucionario para superar tus adicciones. No dudes más y consúltanos.

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Determinación y ayuda son claves contra el alcoholismo

Story 4 | Daniel: Determinación y ayuda son claves contra el alcoholismo

A menudo no valoras lo que tienes hasta que lo pierdes. Esta situación se da con frecuencia entre los alcohólicosAdicciones como ésta ponen en riesgo las relaciones de pareja, la estabilidad familiar o incluso el éxito profesional. Son razones con bastante peso para dejar el alcohol. Lo ideal no es esperar a perder tus logros para darte cuenta y tomar esta firme decisión. Lo mejor es dar el paso para mantener todo lo que tienes antes de que se esfume. Daniel pudo dejar de beber justo al borde de perder a su familia. Su mejor baza fue hacerse un autoanálisis. ¿Cómo era su vida mientras era alcohólico?

La inconsciencia del alcoholismo


El caso de Daniel es muy común. Nuestro paciente comenzó a beber durante la adolescencia, que es una edad muy vulnerable. Se dejó llevar por las adicciones y, a pesar de saber que no era nada bueno, no pensó dejar el alcohol. De hecho prefirió continuar bebiendo antes que ir a clase. También eligió el alcohol sobre todas las cosas, por encima de hacer deporte o divertirse con sus amigos.

Daniel fue dócil ante el alcoholismo, que tomó protagonismo absoluto de su vida diaria. Su única meta cuando se levantaba cada mañana era beber. Cuando no tenía oportunidad para entregarse a estas adicciones, las creaba. O se rodeaba de malas compañías con la misma afición alcohólica o prefería aislarse para consumir solo. Y no le importaba verse abandonado. Al contrario. Mientras su entorno social lo dejaba de lado y ya no le invitaban a sus reuniones, se sentía mejor dándose a la bebida en soledad. No había nadie que le criticara por ello y se sentía libre en sus adicciones. “La mejor manera de consumir alcohol era estar solo”, comenta.

A veces nuestro paciente tenía momentos lúcidos y se cuestionaba la vida que llevaba bajo los impulsos alcohólicos. Los efectos de cada resaca eran tan duros que se proponía dejar el alcohol, aunque volvía a aferrarse a la bebida inmediatamente sin caer en su propia contradicción. No obstante el poder que ejercían los productos alcohólicos sobre él era más fuerte que su responsabilidad. Esta situación no podía más que empeorar. El alcoholismo jamás trae buenas consecuencias y a la larga llega a ser tan pernicioso que, en el caso de Daniel, le llevó a tener pensamientos suicidas. La bebida se hizo con el control de su propia vida, que era tan desestructurada y lamentable que cayó dos veces en el impulso de ponerle fin.

El autoanálisis como método


Durante su aventura con el alcohol, Daniel evitó por todos los medios pedir ayuda. Aceptarla suponía enfrentarse ante la imagen de sí mismo. “Cuando pides ayuda piensas que eres lo peor, un débil, que eres un auténtico paria, sin dignidad ni autoestima”. De este modo nuestro paciente no quería pasar por el duro trance de ponerse frente a un espejo y sentir vergüenza por cómo le había transformado el alcoholismo. Por el contrario, esa actitud derrotista ante la vida era otra excusa más para seguir bebiendo.

Daniel reconoce que es muy duro dar el paso hacia la rehabilitación. No se trata únicamente de dejar el alcohol. También es reconocer que eres un alcohólico. En esa situación no quieres aceptar que tienes una adicción, que esos problemas son de otros y no tuyo. ¿A quién le gusta la idea de ser un borracho? La gente bebe sin considerarse como tal, teniendo en cuenta que el consumo de alcohol está bien visto en nuestra sociedad. Sin embargo nuestro paciente se dio cuenta de que “el alcoholismo es como un bichito, que entra en tu mente y cuando te das cuenta ya no gobiernas tus propios actos”.

Dejarse ayudar, gran opción


Los alcohólicos a menudo tardan en abrir los ojos y dar el paso para dejar el alcohol. Es el caso de Daniel, quién dejó pasar quince años de su vida en la que todo giraba alrededor del consumo abusivo. Durante ese prolongado tiempo se negó a pedir ayuda por prepotencia. Mientras, su vida seguía perdiendo sentido. Por esta razón puso en riesgo su matrimonio y a su hija.

El detonante fue el ultimátum que recibió de su propia mujer. O aceptaba recuperarse o perdía a su familia. Daniel recordó todo el daño que le había hecho a ellos los cinco años anteriores y decidió finalmente dejar el alcohol. El proceso de rehabilitación implicaba cosas aparentemente sencillas. Nuestro paciente debía de cambiar sus hábitos, su estilo de vida. Sin embargo esto lleva aparejadas ciertas renuncias y sacrificios, así como reestructurar su vida de arriba abajo. Una de las armas contra el alcoholismo es el orden, y a eso se dedicó Daniel con la inestimable ayuda de Santiago Rotaeche como terapeuta de cabecera.

La vida después del alcohol


Actualmente Daniel siente que lleva una vida fantástica, que era el objetivo que se marcó durante su tratamiento contra el alcoholismo. Aún teniendo los problemas cotidianos que podríamos tener todos, ya no siente la necesidad de arreglarlos con productos alcohólicos. Incluso valora cualquier signo de sufrimiento porque en estado de sobriedad los entiende con mayor coherencia. Una vez ha salido de esta espiral de las adicciones, nuestro paciente mantiene una rutina ordenada. Ya no se siente secuestrado por la bebida, sino que puede realizar actividades divertidas con su familia y amigos.

MMS, la ayuda que necesitas


Otros pacientes ex alcohólicos como Daniel recomiendan sin lugar a dudas dejarse ayudar para salir del alcoholismo. En Mucho Mejor Sin nos hemos propuesto tenderte esa mano amiga. Nuestro programa digital en casa cuenta con un tratamiento revolucionario para dejar de beber. Si deseas recibir más información, consúltanos sin compromiso.

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Técnicas de relajación para dejar el alcohol

Técnicas de relajación para dejar el alcohol

Las adicciones conducen a un desorden generalizado tanto físico como mental. Esta situación desemboca en el empeoramiento de la calidad de vida. Además de dar el paso y dejar el alcohol, debemos reestablecer este equilibrio cambiando nuestra rutina y quizás aportando cosas nuevas que nos ayudarán en nuestra cruzada contra la bebida. Las técnicas de relajación son una de las alternativas que tienen por objetivo devolvernos el bienestar físico y emocional aportando equilibrio y paz. Poniéndolas en práctica aprenderemos a auto controlar aquellos impulsos negativos que inducen al alcoholismo.

Importancia de las técnicas de relajación


Las técnicas de relajación son de tipo cognitivo conductual, ya que con ellas se evalúa la capacidad de eliminar la ansiedad y a moderar o eliminar el deseo de consumir de alcohol. Por lo general dichas técnicas se emplean comúnmente como parte de la terapia para pacientes alcohólicos, sobre todo para aquellos que presentan síndrome de abstinencia y que por tanto llegan a tener dependencia física en un grado mayor. Este nos es nuestro caso, ya que en MMS nos dirigimos a personas que conviven con el alcohol y que quizás han llegado a la conclusión de que quieren moderar su consumo o incluso dejarlo por un tiempo.

El objetivo último de las técnicas de relajación es luchar contra el estrés, la depresión, la inseguridad personal… y recuperar de esta manera el equilibrio entre cuerpo y mente. Una vez cumplido, ayudará a personas que puedan considerarse próximas a ser alcohólicas a aumentar su armonía emocional y mejorar su autoestima. De este modo podrán enfrentarse al reto de desde el positivismo y con la mejor voluntad. Del mismo modo, podrá conseguir un mayor nivel de concentración, memoria y rendimiento intelectual. Con esta nueva actitud será capaz de afrontar su vida cotidiana ante diversas situaciones o problemas.

En qué se basa la relajación


Estas técnicas se fundamentan en la respiración, que es el principal mecanismo en las interacciones cardiorrespiratorias del control nervioso. Pero del mismo modo debemos tener en cuenta el ambiente que escogemos para ponerlas en práctica. Nos va a servir de estímulo un lugar tranquilo y agradable. También es recomendable usar vestimenta cómoda, de tal forma que no apriete y que por ello no se pierda la concentración. Generalmente se requiere estar tumbado o bien sentado con las piernas cruzadas. Lo que se trata de buscar es el silencio y una completa serenidad.

Independientemente de la técnica de relajación que se emplee para dejar el alcohol, lo más común es avanzar por este camino durante seis u ocho sesiones. Durante las sesiones se recomienda emplear una voz lenta, pausada, agradable, con la que interiorizar instrucciones que ayuden a alejarse de lo que nos inquieta (alcoholismo) y convencerse de su propia fuerza y confianza para conseguirlo. Se trata de autosugestionarse a través de la sensación de pesadez y calor en las extremidades. Los cambios fisiológicos de las técnicas de relajación para alcohólicos se comprobarán en la eliminación del dióxido de carbono, en la disminución del consumo de oxígeno y en la frecuencia respiratoria.

Tipos de técnicas


Existe una diversidad de técnicas de relajación para dejar el alcohol. Desde las más básicas y simples, como caminar, la jardinería o escuchar música clásica; hasta aquellas que exigen una mayor concentración y disciplina. Entre las más populares se encuentran las siguientes:

Meditación. Esta práctica milenaria implica el entrenamiento de la mente y la inducción de un estado de conciencia. Se consigue a través de diferentes variantes, desde la observación de la propia respiración hasta la visualización de algún pensamiento positivo o imagen evocadora que permitan dejar la mente en blanco.

Yoga. Es otra de las técnicas de relajación más populares que, en este caso, se define por el control del cuerpo y mente a través de la respiración y posturas físicas. A su vez existen ocho ramas del yoga que cualquiera de los pacientes alcohólicos puede practicar.

Taichí. En este caso nos referimos a una de las técnicas de relajación para alcohólicos que requiere de un mayor movimiento físico. Es un tipo de arte marcial que ha evolucionado hacia una práctica físico-espiritual. Hablamos de una técnica de meditación en movimiento.

Sonoterapia. En cambio esta técnica de relajación para dejar el alcohol involucra puros sonidos como tratamiento alternativo. Normalmente se emplean cuencos tibetanos o de cuarzo y varillas que han sido afinadas a ciertas frecuencias. También pueden utilizarse voces y cantos armónicos.

Relajación muscular progresiva de Jacobson. Este médico estadounidense halló en la primera mitad del siglo XX una de las técnicas de relajación más recurridas. Consiste en ir tensando y relajando los distintos músculos del cuerpo de manera progresiva, en sucesivas secuencias, alternándolo con respiración profunda.

Pilates. Se trata de un sistema de ejercicio tanto físico como metal, a medio camino entre las técnicas de relajación y el fitness, si bien ambos aspectos son claves para dejar de beber. Este método trabaja los músculos internos, controlados además a través de la mente, y así mantener el equilibrio corporal.

Completa tu terapia


Las diferentes técnicas de relajación para alcohólicos contribuyen a lograr una vida ordenada, saludable y alejada de las adicciones. Es altamente recomendable completar ese objetivo con un tratamiento de autorreflexión como el que desarrolla MMS. A través de nuestra terapia podrás poner a prueba tu dependencia con el alcohol, y comprobar si realmente es prescindible en tu vida.

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