Haz realidad tu deseo

Haz realidad tu deseo

Hermann Hesse dijo: «Cuando alguien que de verdad necesita algo lo encuentra, no es la casualidad quien lo procura, sino él mismo. Su propio deseo y su propia necesidad le conducen hacia ello». Tú no estás leyendo esto por casualidad, estás buscando solución a lo que te inquieta: un consumo excesivo de alcohol. Hemos diseñado una terapia de grupo on-line para que puedas, bajo compromiso de abstinencia, poner tu deseo en palabras y convertir tus palabras en acción para construirte una mejor vida sin alcohol.

Un nuevo presente para un nuevo futuro

La base de esta terapia es la abstinencia voluntaria y consciente y tendrás éxito si haces cada día el trabajo adecuado para no beber; ese trabajo consiste en aprender a manejar las ideas de fracaso, frustración o soledad que te empujan al consumo.  La continuidad del compromiso es la mejor manera de conseguir la meta, ya que sería agotadora una terapia llena de vaivenes y recaídas en la que cada día fuera como regresar al punto de partida.

Pero la terapia solo es una herramienta, para que funcione la técnica tiene que existir el propósito de dejar de beber, la renuncia consciente y solemne de parar de beber pues es casi imposible dejar el hábito sin un compromiso formal. Lo complicado de la nueva vida no es consumir agua, sino dominar el deseo de consumir alcohol, por lo que tendrás que apartarte de tus cómplices para beber y encontrar cómplices para vivir.

La soledad que puedas sentir hasta que encuentres tu nuevo grupo social no proviene del hecho de dejar de consumir, sino que es la consecuencia de haber bebido. Es muy importante para tu recuperación que crees vínculos satisfactorios; esto no significa contar lo que estás haciendo, sino que, del mismo modo que tenías compañeros -que no amigos- de consumo, te será de gran ayuda estar al lado de personas cuyo sistema de vida sea compatible con la vida de no bebedor que deseas.

«El pasado está escrito en la memoria y el futuro está presente en el deseo». (Carlos Fuentes)

De la fantasía a la realidad

El adicto confunde la euforia con la vitalidad; estar eufórico es el resultado de ingerir etanol y entrar en una especie de estado alterado de conciencia; la vitalidad, por el contrario, es la energía que tiene una persona para vivir y desarrollarse. Lo que vas a reconquistar mediante la abstinencia es la vitalidad perdida y con ella la autoestima que, junto con el empoderamiento de sentirte libre, generarán una onda expansiva en tu mundo.

Habrá situaciones dolorosas que te aproximen al consumo, como la pérdida de un ser querido o una enfermedad, en esos momentos tendrás que fortalecer tu compromiso recordando que el alcohol no te ayudará a gestionar las emociones solo las teñirá, además, sabes de sobra que tu mejor día consumiendo es más horrible que tu más peor día estando sobrio. 

Para curarte del dolor tienes que conectar con él; el consumo de alcohol es la manera en la que el adicto grita su dolor, un dolor repleto de culpa. Te ofrecemos un sistema para que abandones la anestesia del alcohol y generes el mejor antídoto para la culpa: un cambio de vida; ponemos en tu mano las herramientas, pero el trabajo lo tendrás que hacer tú, siempre con la ayuda del grupo. Ve con calma, pero mantente fiel al compromiso. 

«Uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz sino haciendo consciente la oscuridad, lo que no se hace consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino». (Carl Jung)

Haz tu selección

No puedes controlar las situaciones, lo que sí puedes controlar es la respuesta a las emociones y, desde ese control, conseguir cambiar la situación. Cuando las emociones te inundan dejas de ser tu mejor versión; aléjate de la situación si es que no puedes contralarla. La interpretación de lo que pasa no es la realidad, lo que ocurre es que cuando estás bebido te metes en un mundo interior creado a tu medida, solo cuando dejas de beber puedes salir al exterior y ver que cómo se proyecta tu comportamiento en el entorno.

El esfuerzo de la recuperación solo lo entiende quien lo vive, los demás no lo pueden calibrar, así que es posible que las personas que han convivido con tu yo adicto estén cansadas, desconfiadas y precisen tiempo para confirmar tu cambio; mientras esto ocurre, da valor a las cosas pequeñas y positivas que te encuentres cada día y no te hagas el valiente, este juego que has comenzado se llama vida y para vivirla tendrás que zambullirte en ella cada día.

Que no hayas podido dejar de beber hasta ahora no significa que seas un fracaso, sencillamente no sabías cómo hacerlo; a través de esta terapia de grupo comprenderás que no se debe confundir no saber hacer algo con no valer para hacerlo y te darás cuenta de que, si eres fiel a tu compromiso y sigues el método, conseguirás llevar tu vida en la dirección que has decidido. 

Ten presente y aplica la sabia regla que nos dejó el novelista Richard Yates para el bien vivir: «Saber lo que tenemos. Saber lo que necesitamos. Saber de lo que podemos prescindir».


La recuperación es posible

La recuperación es posible

Viktor Frankl dijo: «Entre estímulo y respuesta hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder para elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta radica nuestro crecimiento y nuestra libertad».

La adicción te ha instalado en la inmediatez, todo lo quieres en el momento; eso es exactamente lo que te quita la libertad y te mantiene estancado en un programa, tus reacciones son simples estímulos que se generan dependiendo de tu programación.

Te invitamos a que, a través de la terapia de grupo on-line de MMS, aprendas a bajar el ritmo frenético al que te has habituado y descubras por qué consumes mediante la palabra. Verbalizar tus emociones y escuchar a los compañeros que están en tu mismo proceso de recuperación, te hará comprender que estás proyectando el mundo para obtener ideas que te den la razón; pero tus creencias no son del todo ciertas y cuando lo veas y consigas manejar tus emociones, crecerás y podrás elegir tus respuestas desde la libertad.

La recuperación es posible

Beber es huir de la realidad y si huyes de la realidad es porque crees que la fantasía es mejor, sin embargo, si miras bien verás que la realidad es más rica que cualquier fantasía. Lo que ocurre es que la vida es movimiento continuado y la mente quiere que nada se mueva para sentirse segura. Hay que aprender a sentirse seguro con el movimiento, a disfrutar del camino y a poner interés en cada paisaje que se asome a nuestra ventanilla. 

La recuperación es una carrera de fondo, no requiere velocidad, requiere constancia. Viajas a tu recuperación, tu compromiso es la abstinencia y tu trabajo asistir a las sesiones puntualmente; sesión tras sesión aprenderás a pasar por tu alma un rastrillo que desenrede sus nudos y, poco a poco, lograrás separar el amor de la destrucción, volverás a quererte y dejarás de autolesionarte.  No es fácil, pero si sigues las pautas que te ofreceremos, lo conseguirás. San Francisco de Asís decía: «Empieza haciendo lo necesario, después lo posible, y de pronto te encontrarás haciendo lo imposible». 

El futuro es una elección

Hazte preguntas, las preguntas abren espacios y caminos que parecían no existir. ¿Quién es el responsable de tu futuro? ¿Qué harías si pudieras elegir el futuro? Tu desconfianza hacia el futuro es lo que te dificulta soltar el pasado, es decir, eres libre pero vives esclavo de tu pasado. Mediante la terapia te ayudaremos a encontrar las respuestas y a cambiar de conducta.

Ocurre que la adicción te mantiene en la incertidumbre que es el peor de los estados, pero cuando dejas de consumir tomas el mando de la acción y decides y eliges y te conviertes en lo que quieres convertirte.  Como dijo Heráclito: «Todos los días, lo que eliges, lo que piensas y lo que haces, te convierten en lo que eres».

Tu futuro depende de tu presente. Ábrete humildemente a las posibilidades de tu existencia y ten fe ciega en tu capacidad de triunfo y también en el ardor con que lo deseas. 

Cada pequeño cambio cuenta

Diariamente tendrás que planificar cómo afrontar la vida y los posibles peligros de recaída; cada pequeño cambio hará más sólida la nueva identidad que estás forjando. Lo que se cocina lentamente tiene mejor sabor que las cosas preparadas rápidamente, lo mismo pasa con el proceso de la recuperación, hay que ir poco a poco, con paso firme y confianza en que se conseguirá. 

Tu ego pedirá consumir y sabes por experiencia dónde te llevaría, pero pondremos en tu mano las herramientas suficientes para templar tus nervios y ganarle el pulso. El golfista estadounidense Bruce Crampton dice que «la vida es el acuerdo al que llegamos entre lo que el ego desea hacer, lo que la experiencia nos aconseja y lo que los nervios nos permiten». 

Manteniendo tu compromiso de abstinencia, asistiendo a las sesiones de terapia y con entrenamiento diario, fortalecerás tus nervios de tal manera que, un buen día, tomarán el mando y dejarán la adicción en el pasado, un lugar al que ya no querrás volver porque así lo has decidido desde la libertad.


la ira

Diarios de terapia, la ira

Si algo hemos comprobado, a lo largo de nuestra experiencia con los grupos  de terapia de Mucho Mejor Sin, es la reafirmación de que la deshabituación  del tóxico es insuficiente para sanar el problema. Nuestros pacientes  aprenden a identificar que los mueve a consumir, que tipo de emociones  básicas son aquellas cuya mala gestión conduce al consumo.  

Recordar estas siete emociones básicas o primarias, y universales: sorpresa,  tristeza, desprecio, miedo, ira, alegría y asco, según la clasificación de Paul Ekman en la década de los 90. 

Dos de las emociones, que más se repiten entre nuestros pacientes son la ira y el miedo. La ira nos dota de recursos para la autodefensa y el ataque, y en  muchas ocasiones es una derivada del dolor sufrido o causado. Aun en  pacientes con meses de abstinencia, la ira mal gestionada puede ser un  detonante para el consumo, por tanto para la recaída. 

En nuestra terapias solemos usar un dicho: “No os podéis enfadar ni aun cuando tenéis la razón”. La autolesión que supone para nuestros pacientes  este tipo de arrebatos, va mucho mas allá del evento puntual y, se adhiere a  su piel con fuerza inusitada. Como medida de protección, y una vez superada  la parte más conductista del tratamiento, evitar las confrontaciones o, que  estas no se alarguen en el tiempo, es fundamental para nuestro estado  anímico y salir de esa zona de riesgo que supone.  

Hay dos frases al respecto, en la famosa obra de Sun Tzu, El arte de la guerra,  que expresan perfectamente nuestra estrategia al respecto; “El arte de la  guerra es someter al enemigo sin luchar”. “Quien sabe resolver las  dificultades las resuelve antes de que surgen”. Siguiendo con la temática  militar, que me inspira el Teniente, padre de uno de nuestros pacientes: "Hay que ganar la guerra, no las batallas".  

Adaptando este lenguaje bélico a la experiencia terapéutica, sal de la zona de  conflicto, no vivas en la desazón del mismo y agacha la espalda para poder  pasar por debajo. No somos menos ni perdemos nada, por agachar de vez en  cuando la cabeza. Todo lo contrario, mantenemos nuestra dignidad con la  práctica de la empatía, la asertividad y saber pedir perdón, dejando de lado el  orgullo que no es una cualidad de personas inteligentes emocionalmente  hablando. 

Y la ira, que es si no una lucha agotadora, que nos desmoraliza y consume  gran cantidad de energía. Déjate llevar, no permitas que la hipersensibilidad,  tener la piel tan fina, anule tus esfuerzos, para convertir tu vida en un  escenario mucho mejor, Mucho Mejor Sin.


Un viaje a tu «yo» futuro

Un viaje a tu «yo» futuro

El alcohol es tan arrogante, tan soberbio, que para seguir con el mando te hace pensar que eres tú quien dirige tu vida. No es así. La adicción se ha hecho tu dueña y reafirma su poder manteniéndote en el aburrimiento, ya que bajo el efecto de su anestesia todos los días te parecen iguales. 

George Orwell dijo en su libro 1984 «Quien controla el presente controla el pasado y quien controla el pasado controlará el futuro»." En MMS te ayudaremos para que seas tú quien controle cada minuto de tus días y puedas, de esa forma, construir un futuro equilibrado y claro.

Da luz a tu vida

Lo que reprimimos nos debilita hasta el momento en que descubrimos que también forma parte de nosotros. Eso es lo que podrás hacer en esta terapia de grupo, descubrir quién eres tú en realidad y tomar conciencia de que la culpa de que te encuentres así es del alcohol y es tu ego, no tú, quien bebe para envalentonarse.

La gratificación inmediata para la adaptación al estrés tiene consecuencias a la larga. Te adaptaste al estrés para sobrevivir y te trajo problemas más adelante. Toda enfermedad empieza con esa adaptación. El exceso es una manifestación de la sombra que te habita, esa sombra está formada de profundas heridas emocionales que necesitarán tiempo y compromiso para ser sanadas.

Si puedes visitar tu dolor de infancia con la comprensión de tu yo adulto, puedes curarlo, pues cuando abrazas a tu niño interior se rompe la línea del tiempo y sanas el presente y el pasado, da lo mismo los años que hayan transcurrido desde que ese dolor se produjo, al abrazarte das luz a tu vida. 

Avanza con prudencia

Vas a comenzar un viaje hacia ti mismo en sobriedad; no será sencillo, pues tendrás que matar a tu ego de sed. No hay que llegar a ningún lugar que no seas tú. Es importante suavizar el camino aprendiendo a salvar obstáculos y a neutralizar las piedras que te vayas encontrando y que, en su mayoría, son grabaciones de tu inconsciente.

En el argot ferroviario existe la máxima «marcha a la vista»; significa que el maquinista tiene la obligación de avanzar con prudencia, regulando la velocidad de acuerdo con la parte de vía que aparece por delante, de manera que le resulte posible detener el tren ante cualquier obstáculo visible desde la cabina.

Cuanto mayor sea el recorrido en tu camino de abstinencia más seguridad irás adquiriendo en ti mismo, pero jamás bajes la guardia. A través de las sesiones de grupo entenderás que es tan importante prestar atención a tus avances como lo es no echar pulsos contigo mismo; tu yo real te espera al final del recorrido, recuerda protegerlo y cuidarlo.

Octavio Paz recogió así la idea: «Más allá de mí mismo, en algún lado, aguardo mi llegada». 

Analiza sin enjuiciar

Vivimos ajenos al inconsciente y sin embargo él es quien nos dirige, por lo tanto, para sanar hay que enderezar el lado autodestructivo que crean las antiguas ideas. Del mismo modo que esas piedras que detienen el curso del río y hacen que se estanque el agua, el juicio que tienes sobre ti mismo te mantiene estancado.

De la misma forma que inventas lo bueno, inventas lo malo. A veces te sientes infeliz porque te pusiste un meta que no es la meta. La vida sabe mejor que tú lo que te conviene. Compartiendo tus emociones y experiencias en las sesiones de grupo irás aprendiendo a dar fuerza a ese instinto que te dice que este es el camino correcto. El deseo es el motor, la constancia el medio.

En el grupo te resultarán familiares las palabras y las acciones de tus compañeros, pues estar en la misma frecuencia te convierte en cómplice y te permite compartir, con ello te enriqueces y enriqueces a otros. Al enderezar los antiguos malentendidos, se madura emocionalmente. Todo pasa dentro de ti, por eso la solución tienes que encontrarla en tu interior. 

Tu «yo» futuro

A través de este viaje de autoconocimiento conseguirás:

  • Aceptarte de manera más completa. 
  • Encauzar adecuadamente las emociones negativas que irrumpen inesperadamente en tu vida cotidiana. 
  • Liberarte de la culpa y la vergüenza asociadas a tus sentimientos y acciones negativas.
  • Reconocer las proyecciones que tiñen tu opinión sobre los demás.
  • Sanar las relaciones mediante la observación sincera de ti mismo y la comunicación directa con los demás.
  • Y, sobre todas las cosas, llegar a sentir que el mundo es un buen lugar para vivir.

Esta frase de Juan José Saer lo define a la perfección: «Yo me quería un poco más a mí mismo que al principio del viaje. Y el mundo, contra toda razón, me pareció benévolo ese día».


Beber o no beber, esa es la elección

Beber o no beber, esa es la elección

Los seres humanos tenemos emociones, calificarlas de buenas o malas es como quitarse el derecho a sentir de una determinada manera, invalidar las propias emociones que lo único que intentan es que las escuchemos para que podamos localizar el conflicto interno que las hace aflorar. Nada de lo que mueve las emociones es una tontería pues, como dice el neurólogo António R. Damásio «Las emociones no son un lujo, sino un complejo recurso en la lucha por la existencia».

El objetivo de esta terapia de grupo para dejar de beber es que aprendas a reconocer las emociones, ya sean endógenas o exógenas, que te inducen al consumo y que las compartas en las sesiones de grupo, verbalizarlas te ayudará a entenderlas y a no beber ya que, generalmente, todo adicto vive en una lucha constante entre la firme decisión de no consumir y la búsqueda de una justificación para hacerlo.

Aprendiendo a detectar las trampas

Cuando sientes que la vida duele lo suficiente justificas el consumo y te das permiso para beber, si hablas de ese dolor en el espacio seguro que se crea en las sesiones de terapia, lograrás ver que todas las justificaciones que encuentras son consecuencia del síndrome de abstinencia que, en mayor o menor escala, se produce al dejar de consumir tras mucho tiempo haciéndolo.

En repetidas ocasiones este síndrome de abstinencia se disfraza de resistencia, hay que tener muy presente que consumir debilita el aprendizaje de un nuevo sistema de recompensa y que, aunque habrá momentos en los que te sientas más cerca de la curación, no debes bajar la guardia pues relajarse abre una grieta por donde podría colarse el «yo bebedor» que siempre está concibiendo excusas para hacerte abandonar el reto y llevarte al consumo.

Hablar en el grupo no solo ayudará a tu recuperación, también contribuirá a la recuperación del resto de los participantes, pues es con la colaboración de todos y cada uno como se consigue la eficacia de este programa terapéutico; posiblemente al principio verás la abstinencia como algo temporal, pero a medida que vayas percibiendo los beneficios de la sobriedad optarás por convertirla en una forma de vida.

Una vida libre de consumo

La finalidad de esta terapia no es que te plantees la vida como si fuera un programa de recuperación, el reto consiste en que aprendas a construir una vida libre de consumo, por lo tanto, tienes que poner la mirada en el cambio permanente y en la protección con respecto a las situaciones de riesgo, pero mientras no encuentres un estilo de vida satisfactorio tendrás seguir en recuperación para localizar el motivo fundamental de la terapia.

Aunque no te des cuenta tú sabes lo que quieres, sabes lo que está buscando, y cuando lo encuentres pondrás todo tu empeño en mantenerlo; por supuesto que no todas las personas tienen la misma necesidad de ayuda y que las estrategias son diferentes para cada cual; hay que encontrar el propio equilibrio entre la intensidad del tratamiento y el compromiso grupal.

Lo principal es trabajar el compromiso de abstinencia y elegir el de la sobriedad cuando te sobrevengan ganas de beber y tengas que tomar la decisión de qué camino seguir; cuantas más veces elijas ese camino más fácil te resultará transitarlo con continuidad pues cada vez que no permites que una situación te corrompa estás integrando más tu decisión de no beber.

La elección de estar bien

No olvides que el alcoholismo es una enfermedad crónica y recurrente, por lo tanto, es necesario que hacer cambios radicales de vida para curarte; tendrás fases en las que no te sentirás feliz con nada, no te asustes, es la adaptación a la nueva vida; permítete la imperfección, pero no dejes de dar importancia a las pequeñas cosas, la tristeza es peligrosa cuando presenta en forma de vacío.

El futuro se construye principalmente en tu cabeza y, puesto que el consumo alteró tus sentimientos y tus emociones, tu misión de cada día será disuadirte del consumo y persuadirte de seguir en recuperación. Has elegido estar bien contigo mismo, trabaja por ello, sé constante, ten confianza y todo lo demás se irá poniendo en su lugar.

Decía Bruce Lee: «Elige lo positivo. Tienes la elección, eres el maestro de tu actitud, elige lo positivo, lo constructivo. El optimismo es la fe que guía al éxito».


Es tu vida lo que está en juego

Es tu vida lo que está en juego

Sigmund Freud dijo: «Las emociones no expresadas nunca mueren, son enterradas vivas y salen más tarde de las peores formas». Un consumo excesivo de alcohol esconde dolor y detrás del dolor siempre hay miedo, rabia o pena; la recuperación consiste en sacar a flote las emociones que ahogas en la bebida, hablar de ellas, expresarlas para poder gestionarlas.

Cuando te bebes el dolor creas una tormenta interna y no puedes sentir el cariño que te dan los demás, como un mar revuelto cuya arena del fondo enturbia la superficie. La terapia de grupo on-line es un espacio seguro donde podrás hablar de esos sentimientos ocultos y donde, además, recibirás amor incondicional pues, aunque el amor por sí solo no cura, ayuda a la curación.

Conocerse a través de los demás

Permanencia, constancia y rutina son la base de la terapia pues no será sencillo despedirte de lo que has considerado como tu apoyo durante muchos años, sin embargo, puedes usarlo como aprendizaje ¿qué paz buscas en el consumo? ¿qué te hace perder la paz? Es importante mirar de frente las cosas que te dañan y no dar la espalda al dolor.

El camino de la recuperación no es recto ni llano, tiene curvas, picos y valles, pero tu decisión y la fuerza del grupo serán tu brújula. Aplicando el método que ofrece esta terapia aprenderás a gestionar los pensamientos en lugar de bloquearlos ya que no se trata solo de que aprendas a vivir sin beber, se trata también de que te conozcas y te quieras.

Está demostrado que el hecho de pertenecer a un grupo es de gran ayuda en la recuperación pues genera una comunidad en la que se perfilan y liman las aristas más punzantes del carácter mediante la interrelación entre los componentes; la potencia terapéutica reside, sobre todo, en las exposiciones y devoluciones de cada sesión, siempre canalizadas por el terapeuta.

El proceso de curación

Si asumes la dependencia como enfermedad evitarás el sentimiento de culpa y te darás la posibilidad de sanar. Hay que dar tiempo a la curación pues, como en las enfermedades físicas, el tratamiento no da resultado de un día para otro, lleva su ritmo e, incluso, hay períodos en los que no resulta agradable. Equilibrar obligaciones y ocio de tu día a día te ayudará a vivir el proceso de forma más confortable.

Estás navegando hacia una vida en abstinencia, presta atención a las señales que te avisen de una posible desviación pues, si sigues el protocolo llegarás a destino, pero si ignoras las señales y olvidas el método es probable que tu nave naufrague. Si zozobras, retoma el trabajo inicial, escribe los motivos por los que decidiste dejar de consumir y dibuja en tu cerebro la imagen que imaginas de ti y de tu vida tras un período sin consumir, allí es donde quieres llegar.

Recuerda que en cuestiones de vida siempre se es un principiante, así es que imita a los niños, ellos luchan cada día por hablar, por andar, por conseguir su objetivo y ponen su mirada en los que están algo más adelantados para saber hasta dónde pueden llegar; y jamás menosprecies tu esfuerzo diario de mantener la sobriedad, si no valoras tu trabajo en su justa medida acabarás justificando el consumo.

Para evitar recaídas

Mima tu «yo recuperado» y aléjate del «yo adicto» porque es este quien planea las recaídas gestándolas sin que te des cuenta y haciéndolas aparecer como algo imprevisto. El personaje se cuela con mucha sutileza, te hace bajar la guardia y te coloca en la senda del consumo; cuéntalo en el grupo y podremos ayudarte a evitarlo, si lo ocultas estarás a un paso de recaer pues cuando no compartes es que algo no anda bien.

Recaer no puede ser una opción porque significa regresar a los antiguos patrones de conducta en un espacio de tiempo muy breve; además, con cada recaída no solo sufres tú, el grupo entero se resiente. Si recayeras tendrás que cambiar las pautas que te llevaron al consumo, pues en el grupo no se castiga la recaída ni se normaliza la reincidencia ya que, entre ambas, existe un motivo muy poderoso para mantener la abstinencia: el compromiso contigo mismo

Elegir esta terapia significa pasar a formar parte de un grupo homogéneo en el que se da por hecho que quien está dentro ha decidido no beber; recaer no es deshonesto, consumir estando en terapia sí que lo es. Y es que, como escribió Alejandro Casona en su obra «Prohibido suicidarse en primavera»: «La vida no es sólo un derecho, también es un deber».


Es hora de que te trates bien

Es hora de que te trates bien

Andrei Tarkovsky dijo: «Cada persona necesita aprender desde la infancia cómo pasar tiempo con uno mismo. No significa que uno deba ser solitario, sino que no debiera aburrirse consigo mismo porque si se aburre en su propia compañía está en peligro en lo que a su autoestima se refiere». 

Es posible que tú no solo te aburras en tu compañía, sino que en la infancia, en lugar de aprender a sentirte bien contigo mismo aprendieras a tratarte mal; no es que alguien te haya enseñado a hacerlo, es que tu cerebro registró como pudo la información y has ido acumulando en el saco de la memoria miles de ideas negativas sobre ti; de vez en cuando, tal vez muy a menudo, ese saco se te viene encima y te golpea, entonces bebes para olvidar el dolor del golpe.

¿De qué te sientes culpable?

Pero el saco regresa porque esa información está mal registrada, descolocada, y provoca automatismos en el trato contigo mismo; a través de la terapia de grupo de MMS te ayudaremos a recolocar los datos para que cambies los calificativos desagradables por otros más agradables que formarán un saco nuevo. Al principio te costará, pero te aseguro que el uso del nuevo saco repercutirá muy favorablemente en tu vida cotidiana.

Dentro de ti existe una aspiración elevada que, por alguna razón, desterraste a tu interior condenándote a la búsqueda de gratificaciones sustitutorias instantáneas como el abuso de alcohol, ese saco que se te viene encima está cargado de culpabilidad porque permanentemente estás enjuiciando el hecho de haber enterrado tu propósito. 

La culpa y el castigo van de la mano y te castigas justo donde tienes culpa. Mira dónde te torturas y debajo encontrarás la culpa. Has trasgredido o crees haberlo hecho una norma ética y no aceptas el transgresor que hay en ti; pero ese transgresor tiene muchas habilidades y se trata de canalizarlas y utilizarlas de manera beneficiosa. 

Tienes que cambiar la visión de esa parte tuya para integrarla y equilibrarte. Si te unes a nosotros y mantienes la abstinencia, recuperarás tu esencia. Tú te has creado como has podido, ahora estás aquí para aprender a mirarte, es muy importante que te mires y te hagas responsable de tu propia creación porque así podrás cambiar lo que consideres necesario. Lo primero de todo es desdramatizar, aceptar la situación, ponerle conciencia mediante el descubrimiento de las razones que te llevaron a consumir, conocer tu sombra es la clave para convertir tu infierno en un cielo.

Conciencia de ti mismo

Robert A. Johnson dijo: «El cielo y el infierno solo están separados por un acto de conciencia». Cuando aprendas a relacionarte con tu sombra de manera adecuada, algo que podrás hacer en las sesiones de grupo, un espacio libre de juicios donde todos ayudamos a todos, reestablecerás también el contacto con esas capacidades que quedaron ocultas en tu adicción y que, muy posiblemente, hayas estado buscando en otras personas creando, así, relaciones de dependencia.

Al compartir tu mundo interno no dejarás de tener miedo, pero conseguirás que este no te paralice, pues aceptar e integrar la sombra que te pueden proyectar los demás es otra forma de conocer la tuya. Te ayudaremos, también, a utilizar la imaginación por la vía creativa de la escritura y el orden, de manera que vayas perfilando tu nueva imagen, de este modo tu vida adquirirá un propósito ya que, si no se hace nada, la vida resulta complicada y provoca fragilidad emocional. 

Una herramienta muy importante es crear un cuarto de los problemas y un cuarto de la paz, ambos con puertas de entrada y salida, y aprender a moverte de uno a otro mediante la respiración consciente, esto es acompasar la respiración de manera voluntaria en lugar de respirar de forma automática; de esta forma podrás apartarte de ellos cuando te agobien y relajarte para no estar sobre activado y, por lo tanto, en riesgo de recaída.

La dictadura de las emociones

Descubrirás que ese saco está lleno de emociones que te han acompañado durante mucho tiempo y las consideras amigas cuando en realidad no lo son, tal vez estabas camuflando en un solo tema todos tus miedos y todo tu dolor para, de esa forma, sentir que podías controlarlo. Ahora toca que tomes conciencia de quién eres, ha llegado la hora de tratarte bien, de mirarte desde fuera y dejarte ir con el ritmo que quieras marcar, de transformar tu dolor en tu mayor potencial de vida.

Jung tenía la teoría de que el hombre desarrolló la conciencia porque se dio cuenta de que, de otra forma, las emociones lo empujaban hacia donde ellas querían, y lo sintetizó en esta frase: «Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma. Aquello a lo que te resistes, persiste».


Recupera el presente, vuelve a la vida

Recupera el presente, vuelve a la vida

Primo Levi decía que «un recuerdo evocado demasiado a menudo y expresado en forma de historia tiende a convertirse en un estereotipo cristalizado, perfeccionado, adornado, instalándose en sí mismo en lugar de la memoria pura y dura, y creciendo a sus expensas».

El adicto está marcado no por un hecho en sí, sino por emoción que produjo aquel hecho en su alma y, de tanto repetirse a sí mismo el pasado, ha organizado la vida según aquello que sintió; pero si hay algo que un ser humano no debe hacer es permitirse el lujo de no vivir el presente. Con tu compromiso de abstinencia y el método de «MMS» recuperarás tu presente y tu vida.

Verse desde fuera

Cuando uno está sano no piensa que la salud es lo más importante, tú has visto que beber afecta a tu salud mental y física y has tomado la decisión de dejarlo; pero para llevar a cabo un cambio no solo es necesario tomar la decisión, se precisa, además, constancia y un compromiso férreo.

Nadie se vuelve adicto por placer, la adicción siempre viene marcada por el dolor, y el dolor se cura poniéndolo en palabras; hemos creado un espacio donde podrás hablar sin miedo y sin juicios de ese resentimiento, de eso que sientes una y otra vez y que te conduce a anestesiarte.

Es probable que muy a menudo te llenes de sensibilidad y consideres que es una emoción de adolescente, que no se corresponden con un adulto; los compañeros del grupo de terapia serán el hueco por el que te podrás ver desde fuera y te servirán como espejo para darte cuenta de que las emociones no son patrimonio de la edad, sino que forman parte de los seres humanos. 

Lo que sí irás aprendiendo a través de las sesiones es a aceptar la repercusión que las acciones basadas en tus emociones descontroladas pueden tener en los otros, algo que el adicto no sabe ver porque el alcohol diluye la frontera entre sinceridad y crueldad. Pero aceptar no es resignarse, sino responsabilizarse de las situaciones y actuar para conseguir transformarlas y convertirlas en lo que queremos que sean.

La generosidad saludable

Pedir ayuda es reconocer que uno solo no puede hacer algo y compartirlo con otro, es decir, confesar la propia vulnerabilidad; aparentemente el hecho de dar sitúa a quien lo hace en una posición de poder y coloca a quien recibe en situación de necesidad, por eso es tan difícil pedir. 

En realidad, cuando alguien no es capaz de pedir ayuda es porque no se concede a sí mismo el derecho a recibir y no se reconoce la talla moral suficiente para que alguien le tenga en cuenta. Con la abstinencia recuperarás la conciencia de ti mismo y podrás diferenciar la generosidad saludable de la malsana. 

Puede que en alguna ocasión te tambalees, pero tienes una inteligencia interior que ha decidido no consumir nunca más, independientemente de lo que pase, y estás dispuesto a revalidar diariamente tu compromiso de abstinencia. «El único milagro que podemos hacer será seguir viviendo, defender la fragilidad de la vida día a día», decía José Saramago

Dominar al juez interior

La ira es autodefensa, se trata de que la dejes ir y llegues a ser asertivo, para ello tendrás que pasar primero por el silencio ante la ofensa, hacer el tránsito del desierto que todo cambio requiere. La recuperación ocupará en tu vida un espacio equivalente al que ocupó la adicción, la diferencia es que en esta ocasión utilizarás el tiempo para volver a la vida no para hundirte en el fango. 

Es importante que digas lo que sientes y que lo hagas sin miedo y sin vergüenza, pero con tacto; cuando hablas sin beber las palabras adquieren otro sentido y compartir el dolor con quien te quiere para que sepa lo que estás solucionando se llama autoestima; de este modo, la relación contigo comenzará a ser saludable, dejarás atrás el agobio de vivir en la ocultación y en el silencio y emergerá el criterio personal a la vez que se irá diluyendo el miedo a la exposición.

Presta atención a tu vida cotidiana, sortea tu fragilidad emocional con rutinas que te ayuden a tomar conciencia del presente y, sobre todo, baja el volumen de esa historia mal contada que intenta repetirse en tu cabeza y sube la voz para relatarte la historia de tu nueva vida. Como dijo Arturo Graf, «Parte de la infelicidad que sientes en tu vida se debe al hecho de que te estás escuchando a ti mismo, en lugar de hablarte a ti mismo».


te gusta tu vida

¿Te gusta tu vida?

La respuesta a esta pregunta solo puede ser un o un no y, si estás buscando ayuda para salir de la adicción, es evidente que no te gusta. 

Ponemos a tu disposición una terapia de grupo on-line para que puedas encontrar, mediante un viaje en el tiempo a través de las emociones, los motivos por los que tu vida no te resulta satisfactoria y logres cambiar lo que no te gusta a la vez que la dejas limpia de alcohol.

Existen dos razones básicas para que te decidas a adquirir un compromiso de cambio, una es querer salir de donde estás, la otra, enfocar tus pasos hacia donde quieres ir; en ambos casos tendrás que salir de ti mismo para verte, ya que solo se puede ver una isla estando fuera de ella, y dejar de justificar el consumo. 

«Justifica tus limitaciones y te quedarás con ellas». (Richard Bach)

El uso prolongado de sustancias adictivas influye notablemente en el funcionamiento del cerebro y hace que este justifique el consumo diciendo que no puede cambiar; en esta terapia perseguimos la sabiduría, pues es ella quien te ayudará a reconocer la diferencia entre lo que puedes cambiar y lo que no; quizás tengas que aceptar que esa sabiduría aún está fuera de ti, que está en el grupo. 

La gran dificultad que tiene el adicto para sentirse querido y aceptado es lo que hace que confunda los caminos y se incline hacia el grupo de consumidores en el que se siente aceptado. Las alarmas de rechazo provocan un dolor muy intenso que conduce al consumo, el grupo de terapia te hará sentir la pertenencia a un colectivo a través del que aprenderás a no consumir aun teniendo ganas. 

El grupo es sabio y, sesión tras sesión, te ayudará a verte desde fuera a la vez que el terapeuta te dará las herramientas necesarias para que puedas decir que no a la bebida aunque la costumbre te llame al consumo.

«Donde queramos, iremos». (Jack Sparrow, “Piratas del Caribe”)

La recompensa a la abstinencia se encuentra en sentirse bien cuando no se bebe y, al sentirte bien, podrás diferenciar el personaje en que te conviertes cuando bebes de la persona que eres en realidad. Posiblemente lo que puedas ver con mayor claridad es que no te has cuidado durante tu vida y que el primer gesto de cariño hacia ti mismo es dejar de consumir, pues el alcohol te impide caminar por los senderos que deseas.

Lo siguiente será aprender a diferenciar entre emociones, pensamientos y juicios, a fin de cambiar ese diálogo interno que da las gracias a la suerte cuando las cosas salen como quieres y te culpa de todo cuando algo se tuerce y que, en realidad, no se puede llamar diálogo, sino monólogo, pues son palabras del juez interior que tienes dentro que solo conseguirás domar si te hablas con mimo.

Hablarte con mimo no es consolarte, es aprender a dialogar contigo mismo para responsabilizarse de los pensamientos y pasar a la acción de quitar potencia a esa voz que te conduce al lugar donde no quieres ir.

«No hay azar, destino, ni suerte que pueda con la firme resolución de un alma decidida». (Ella Wheeler Wilcox)

Para que haya buena salud mental tiene que existir un equilibrio entre lo que se da y lo que se recibe; si se damos en exceso baja la autoestima y si recibimos en exceso sube la culpa. Como adicto, oscilas entre una emoción y otra; con el tiempo, encontrarás el punto de equilibrio entre las dos y te esforzarás por mantenerlo para vivir el tipo de vida que has decidido.

La clave está en la toma de conciencia, pero es difícil tomar conciencia utilizando palabras que la mente humana no puede manejar por su significado de infinitud: nunca, siempre, todo o nada, son palabras que desbordan; te enseñaremos a emplear otras más favorables para tu proceso de recuperación que será paso a paso, ya que varios años de adicción no se van en dos días.

El cuerpo humano está diseñado para buscar la satisfacción vital y con ella la motivación; cuando esto se ha conseguido consumiendo sustancias adictivas, al dejar de tomarlas vivirás un período de adaptación en el que parecerá que no puedes ser feliz; será un tiempo pasajero, un pequeño tributo que tendrás que pagar para conseguir el gran premio de vivir conscientemente una vida en la que te sentirás querible y valioso.

Si has llegado a esta página, seguro que harás tuya esta frase del psiquiatra y escritor M. Scott Peck: «La verdad es que, posiblemente, nuestros mejores momentos se dan a partir de sentirnos profundamente incómodos, tristes o insatisfechos. Porque sólo en esos momentos, impulsados por nuestro malestar, es probable que salgamos de nuestra rutina y empecemos a buscar diferentes caminos o respuestas verdaderas».


OBJETIVO: LIBERAR TU POTENCIAL

Objetivo: Liberar tu potencial

El consumo excesivo de alcohol no aparece de un día para otro, es un aprendizaje paulatino e involuntario que queda profundamente arraigado; en realidad, lo que el bebedor busca es apaciguar un dolor particularmente profundo, esconderlo incluso de él mismo, pero junto al dolor esconde también su auténtica esencia. 

La dificultad del consumidor para lograr sus metas es que el alcohol desvirtúa todos los proyectos, confunde sus neuronas y apaga las luces de la esperanza que iluminan el camino del futuro a la vez que alimenta la desazón, la ansiedad y la pereza hasta hacerle alcanzar un nivel de desesperación que no le permite salir del círculo vicioso. 

Objetivo de la terapia

El objetivo de esta terapia de grupo es ayudarte a liberar tu potencial, a encontrar una salida curativa, a descubrir quién eres en realidad para que, al conocerte, no precises de pócimas que te adormezcan, puedas desarrollar todas tus capacidades y vivas de verdad, pues solo atravesando la jaula de los condicionamientos y descubriendo la verdad dentro de uno mismo se consigue vivir realmente.

Desaprender a consumir llevará su tiempo, ya que todo cuanto nos sucede acostumbra a estar relacionado de algún modo, a seguir un hilo narrativo muchas veces imperceptible en base al que construimos nuestro estilo de vida; pero como dijo Jorge Luis Borges «Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en el que la persona sabe para siempre quién es». 

Hemos basado este método en el descubrimiento del ser individual mediante las sesiones de grupo pues, aunque ningún ser humano es igual a otro, todos poseemos la capacidad de explorarnos y el hecho de hacerlo junto a otras personas que quieren alcanzar la misma meta es un excelente estímulo para el adicto, quien deja de sentirse un bicho raro al formar parte de un colectivo al que le une una lucha común: la recuperación.

Etapas de la terapia

La conducta adictiva parece algo muy difícil de superar, algo imposible de dejar atrás, sin embargo, es un problema muy sencillo de solventar cuando se entienden las claves que condujeron a ella. Esta terapia -que presupone compromiso de abstinencia- tiene una duración de nueve meses durante los que podrás localizar y comprender los motivos por los que bebes y conseguir, así, liberarte del alcohol.

El procedimiento se divide en tres etapas.

Primera etapa: aprender a no beber.

En esta etapa tomarás conciencia de que existe una ambivalencia, pues comprobarás que dentro de ti conviven el deseo de beber y tu firme decisión de no hacerlo.

Te darás cuentas del efecto beneficioso que causa en tu cerebro poner orden en tu vida, ya que, siguiendo los horarios y la disciplina en el cuidado de ti mismo, te sentirás más valioso.

Aprenderás a protegerte de las tentaciones, a evitar al máximo el contacto sensorial con el alcohol, con el fin de no desencadenar la necesidad de consumo.

Segunda etapa: aprender a vivir sin beber.

No hay que olvidar que dejar de beber sólo es el primer paso, el segundo es aceptar que la recuperación no elimina el deseo de consumir.

El cambio a la abstinencia traerá consigo un cambio en el estilo de vida que te llevará a abandonar costumbres y relaciones ligadas a la adicción.

Aprenderás a abrazar tu vulnerabilidad ante situaciones de riesgo, ya sean exógenas o endógenas, y a utilizar métodos para combatirlas.

Tercera etapa: consolidación.

Una vez que hayas aprendido a no beber y a vivir sin beber, tendrás que consolidar la decisión diseñando, de la mano del grupo de terapia, un estilo de vida coherente con un no adicto.

El nuevo estilo de vida tendrá unas líneas rojas muy definidas que no deberás traspasar si no quieres recaer, esas líneas son particulares y cada uno debe establecer las suyas propias.

Ya  habrás descubierto quién eres y podrás marcar el camino que de verdad deseas transitar y valorar si deseas continuar la terapia hacia nuevos objetivos o la das por concluida.

Dejar el alcohol no garantiza la felicidad, pero seguir bebiendo, cuando se ha traspasado la frontera del hábito y se ha entrado en el territorio de la adicción, es una fuente segura de infelicidad, de sufrimiento y de deterioro personal, familiar y social a todos los niveles. 

Te brindamos la oportunidad de utilizar tu pasado como una biblioteca donde consultar y no como una cárcel donde vivir, pus si miras atrás de otro modo podrás construir un una nueva vida. Italo Svevo dijo: «El pasado siempre es nuevo: recomienza constantemente conforme avanza la vida».