Navidad y abstinencia

Navidad y abstinencia

La Navidad es el momento del año en que se permite todo, hasta la embriaguez, pero si consumir ya no te sienta bien y has decidido dejar de beber, celebrarlo brindando no es el mejor regalo que te puede hacer Papá Noel, sería maltratarte a ti mismo para que los demás se sientan bien con tu comportamiento. 

Reconocer tu vulnerabilidad te hará resistente

Estas fechas que llegan están enfocadas al consumo desaforado de todo, incluido el alcohol, algo que te creará ansiedad, sin embargo, te costará trabajo darte cuenta porque el adicto, generalmente, pierde la medida de la ansiedad y olvida cómo se prioriza. 

La abstinencia te ha ayudado a tomar conciencia de que existe una sensación que te domina y te lleva al dolor y, como consecuencia, al consumo; encontrar esa emoción y no dejarte arrastrar por ella es tu curación y es lo que estás haciendo cada día desde que comenzaste la terapia de grupo on-line para dejar de beber.

Existen respuestas inmediatas a una situación que te provoca estrés, pero sabes que lo que te afecta no es la situación en sí, sino la herida a la que te remite esa situación; recuerda que el alcohol no es la solución. Si reconoces tu vulnerabilidad y localizas la sensación cuando comienza a llevarte al pozo profundo, serás tú y no el alcohol quien maneje las riendas y podrás mantener la sobriedad. 

Recuerda la frase de Simone de Beauvoir: «Conocerse a sí mismo no es garantía de felicidad, pero está del lado de la felicidad y puede darnos el coraje para luchar por ella». 

Eres más fuerte que el alcohol

Llena tu corazón con la energía que te da haber superado un día tras otro la tentación de consumir, mira a tu alrededor y contempla el orden que has sido capaz de crear, observa tu comportamiento equilibrado ante las situaciones. Ser consciente de cuánto has avanzado te dará fuerza para continuar; claro que quedarán cosas por hacer y llegar a ser como quieres llegar a ser, pero llevas mucho camino recorrido.

Sigue mirando hacia el futuro, pero disfruta de lo que has conseguido para ganar fuerza y no hacerte trampas, para no caer en ese brindis «obligado» y lograr así, con tu ejemplo, que tus hijos no se sientan invitados a beber; un pequeño esfuerzo marca la diferencia entre conseguirlo y no conseguirlo y con ello se puede arreglar no solo un día, sino la vida entera. Cree en ti, pues como dijo Nikos Kazantzakis: «Para triunfar, primero debemos creer que podemos». 

Contra el impulso, aplica el método

Vamos a recordarte algunas técnicas del método de MMS para que tus Navidades sean más fáciles de llevar. 

Divide los eventos en tres tipos:

  • Los que puedes evitar.
  • Los que puedes esquivar, pero te cuesta hacerlo.
  • Los que no puedes eludir.

Lo primero que tienes que hacer es reconocer los riesgos que puedes encontrar para, así, portar las herramientas necesarias. Estos pueden ir desde estímulos sensoriales (ver el alcohol, olerlo o servir una copa a otra persona) hasta emociones profundas (ausencias que vuelven a la memoria o personas con las que no quisieras compartir mesa y mantel). No te autoengañes, saber lo que puede afectarte es muy importante para evitar la recaída.

Además de localizar los riesgos deberás tener preparada la respuesta a la pregunta ¿por qué no bebes? Se trata de que no titubees, si muestras seguridad nadie volverá a preguntar. Lo mismo ocurre con saber qué vas a beber y pensar alguna alternativa por si no tuvieran lo que pides, a fin de evitar que en la confusión optes por una bebida alcohólica. En ambos casos, lo importante es la seguridad en ti.

Nada de mojarte los labios, no te hagas trampas; tú no bebes porque así lo has decidido y acercarte la copa a los labios puede ser un detonante que, tal vez, no haga estallar la bomba en ese momento, pero sí unas semanas después. Márcate una hora de retirada inamovible para no prolongar el riesgo más de lo necesario y respétala pase lo que pase.

Cómplices y grupo de apoyo

Seguramente alguien de tu entorno puede apoyarte en tu propósito de mantener la abstinencia; hazle saber que deseas que sea tu cómplice para que en los momentos difíciles, si los hay, tenga claro lo que necesitas y sepa que no es un juego ocasional.

Otra ayuda valiosísima es compartir con el grupo de apoyo tu programa de fiestas para que en la sesión se te faciliten herramientas y tu compromiso adquiera mayor fuerza y, tras hablarlo, concederte unos días tranquilos antes del evento que más ansiedad te produzca. 

Compartir tus temores e inseguridades también será de gran ayuda para tus compañeros, pues saber que hay otros luchando nuestra misma batalla hace que todo adquiera un sentido más consistente. Samora Machel decía: «La solidaridad no es un acto de caridad, sino una ayuda mutua entre fuerzas que luchan por el mismo objetivo».


¿Por qué es tan difícil dejar de beber?

¿Por qué es tan difícil dejar de beber?

La respuesta a esa pregunta es que te resulta tan difícil porque tienes un consumo problemático, ya que beber no te sienta bien y, sin embargo, continúas consumiendo; si no logras parar la ingesta de alcohol tu futuro se irá al traste. Hubo un trago que dio sentido a tu vida, pero al cabo de los años el consumo ha conseguido que tu vida no tenga sentido porque está dominada por el alcohol. 

En MMS sabemos que una persona no se hace adicta de golpe y también sabemos que puede conseguir recuperarse desandando el camino y trazando uno nuevo que conduzca hacia un futuro mejor; por ello hemos diseñado la terapia de grupo on-line para dejar de beber, en donde el motor es el grupo de apoyo que entenderá y valorará tus emociones, verás que cuando puedas expresarlas sin ser enjuiciado no tendrás que ahogarlas en alcohol. 

¿Quieres curarte? Habla

No importa la cantidad ni la frecuencia con la que bebes, importa que tú no te sientes bien cuando lo haces porque no puedes controlar el consumo, síntoma inequívoco de que padeces un desarreglo emocional. Hay dos razones básicas para que alguien caiga en la adicción: una es tratar de ser una persona diferente y la otra anestesiarse para dejar de sufrir. 

El adicto, generalmente, posee una gran sensibilidad, siente que no sabe querer y tampoco se siente querido, mal aprendió que los afectos se ganan a través de méritos y terminó sintiendo que no pertenecía a ningún grupo. Para una persona sensible es muy difícil comunicar lo que siente a una sociedad analfabeta emocional, así es que se instala en la soledad y se vuelve vulnerable al consumo; la vida del adicto acaba irremediablemente reducida a su mundo interior. 

Hablar de lo que sientes es la única forma de sanarte y en las sesiones de grupo, un lugar estanco seguro, podrás hacerlo; te ayudaremos a averiguar los motivos que te llevaron a consumir. Tendrás que buscar en tu pasado no para encontrar culpables -en las enfermedades no hay culpables, solo personas que sufren-, sino para poner luz sobre el momento en el que el alcohol te ayudó a zafarte de una dolorosa realidad.

Dejar de beber es despertar

En consumo te vuelves ciego a las consecuencias de tus actos, no ves las cosas como son, eres sumamente frágil emocionalmente y sientes un gran vacío existencial. Vives en una pesadilla. Al despertar tendrás que hacer frente a las situaciones, porque la vida es eso, afrontar las cosas con los ojos abiertos y la mente clara, lo otro, beber, es como caminar sonámbulo.

Pero para vivir tendrás que decidirte a pasar la prueba aun sabiendo que habrá momentos inevitablemente dolorosos. No hay que dejarse inducir a errores, no existe salida posible ni camino correcto que no impliquen sentir la inclemencia de la travesía, cualquier alternativa dulce es falsa y no conduce a ningún sitio.

Saldrán a flote la tristeza, la soledad y el miedo que te llevaron a la adicción, pero esta vez se harán visibles para que puedas sanar y modular todas esas emociones que el alcohol ha desvirtuado hasta convertirlas en una losa; el único límite que existe para despertar se llama mente y no tienes que eliminarla, solo entrenarla.

El grupo de apoyo y los terapeutas serán tu familia durante el tránsito, ellos estarán a tu lado para tenderte una mano y ofrecerte una palabra de aliento.

Hoy es el momento correcto 

El mundo está lleno de rituales alrededor del alcohol que hacen poso en las costumbres normalizando el consumo y, aunque muchas personas pueden beber sin correr riesgos, para ti el alcohol es una bomba de relojería; ya seas muy joven o te consideres muy mayor, en esta terapia de grupo on-line para dejar de beber comprobarás que nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde para dejar de consumir, hoy es el momento correcto.

Si eres joven, te enseñaremos a no caer en el descontrol y la «no vida» del adicto, aprenderás que el alcohol daña, que la abstinencia es una buena forma de mantener la salud física y mental y que regresar a casa borracho y vomitado no te da glamour ni te convierte en adulto, sino en un muñeco al servicio de la bebida.

Si eres de los mayores, con las herramientas que te ofrecemos podrás superar la adicción, pues encontrarás otras maneras de conseguir lo que el alcohol te da y saldrás de tu letargo; con tu compromiso de abstinencia y dando voz a tus sentimientos conseguirás existir de nuevo.

Tengas la edad que tengas vivirás mejor si conviertes la abstinencia en tu objetivo vital, como dijo Primo Levy: «Los objetivos de la vida son la mejor defensa contra la muerte».


dejar de beber y salir de la penumbra

Dejar de Beber y Salir de la Penumbra

Probablemente, nuestros mejores momentos se dan a partir de sentirnos profundamente incómodos, tristes o insatisfechos porque, impulsados por nuestro malestar, es posible que salgamos de nuestra rutina y empecemos a buscar diferentes caminos o respuestas verdaderas. Tú, un buen día, te sentiste tan mal que decidiste cambiar, dejar el alcohol y descubrir por qué estás viviendo anestesiado.

Buscando ayuda encontraste la terapia de grupo on-line para dejar de beber diseñada por MMS que, bajo la dirección de un terapeuta que conoce bien la adicción porque la vivió, brinda la posibilidad de conseguir la recuperación a través del autoconocimiento, para así, dar a luz a la persona que ha quedado encerrada en el consumo descontrolado y permitir que vuelva a la vida con los cinco sentidos despiertos.

Para conseguirlo necesitarás poner convicción e intención en tu recuperación, darte el derecho a obtener la libertad, esa libertad de la que hablaba Thomas Hobbes cuando decía: «Un hombre libre es aquel que, teniendo fuerza y talento para hacer una cosa, no encuentra trabas a su voluntad». 

La magia del grupo

Cuando entres a la primera sesión estarás despistado, es un lugar desconocido para ti y muy posiblemente habrá cosas que no entiendas; no obstante, te sentirás acogido por todos los participantes y su confianza para comunicar experiencias te dará una imagen fiel de la seguridad que existe en las sesiones de grupo en cuanto al respeto y la confidencialidad, así es que seguramente decidirás a asistir a la siguiente.

La segunda vez estarás más relajado y podrás escuchar a los compañeros con más atención. Serán sus historias de recuperación las que alimentarán tu esperanza de poder conseguirlo también, ya que en cada uno de ellos te parecerá ver un trocito de ti y en ti percibirás un poquito de cada uno de ellos. Esa es la magia del grupo, llevarte al autoconocimiento a través de mirarte en otros pues, como decía Freud: «Si aspiras a encontrarte a ti mismo no te mires al espejo porque allí encontrarás solamente una sombra, un extraño». 

No esquives el bulto

Al principio tomarás notas sin parar, como si estuvieras escuchando una conferencia, apuntarás los pasos del método, las herramientas a emplear para evitar el consumo, los puntos débiles en los que te veas reflejado e, incluso, prepararás una hoja de ruta para tu día a día con el fin de conseguir que el orden rija tu recuperación. Te sentirás muy bien al notar que vas superando la adicción.

Cuando esto ocurra, tal vez pienses que sería suficiente mantener la terapia individual, estarás convencido de haber conseguido tu propósito de abstinencia y hasta es posible que consideres poco importante el grupo de apoyo para dejar de beber; ese es el momento preciso en el que comenzará la parte sustancial de tu terapia, el punto de inflexión para que dejes de esquivar el bulto y empieces a hablar en las sesiones con valentía de todo lo que te provoca dolor. 

Si acometes esa fase desde la verdad, comprenderás que el auténtico valor del grupo no está en sus felicitaciones por tus victorias sobre el consumo, ni en sus regañinas cuando tropiezas en el camino, el valor del grupo está, exactamente, en haberse transformado en el medio que te transporta a tu interior y te da la posibilidad de verte como nunca antes lo habías hecho. 

Silencia al pesimista que te habla

Consolidar la abstinencia, recuperarte, no quiere decir que la vida vaya a dejar de sorprenderte de manera agradable o desagradable, pero desde la consciencia tendrás fuerza para afrontar las malas situaciones y capacidad para disfrutar de las buenas, pues ni tus sentidos ni tu talante estarán mermados por el alcohol.

Aunque los hechos que te produjeron daño sean reales, con el tiempo los has ido rodeando de emociones y el recuerdo que tienes no es realista del todo porque está salpicado de tragedia y dolor; es decir, una parte de ti vive en un mundo de temores imaginarios, ya que el consumo conduce irremediablemente a la ansiedad y «el ansioso construye sus temores y luego se instala en ellos», decía Cioran.

Como adicto has estado retroalimentando tu dolor permitiendo que la tristeza te secuestrara; será escuchando a tus compañeros con el corazón y a través de tu participación en las sesiones de grupo para dejar de beber como podrás descifrar y cambiar lo que te hace daño. De tanto vivir ensimismado en tu dolor  miles de pensamientos negativos giran en tu cabeza; cuando pongas en palabras tus emociones se detendrá ese torbellino, callará el pesimista que te habla y tú podrás salir de la sombra de la adicción e instalarte en la vida real para vivir, nada más y nada menos.


La decisión de reconstruirte

La decisión de reconstruirte

Hay que ser muy valiente para poner fin a una situación tan intolerable como la adicción porque no es solo dejar de consumir, es encontrar la razón del porqué se consume y poder dar sentido a la vida. La terapia de grupo on-line para dejar de beber de MMS te ofrece las herramientas necesarias para que hagas realidad tu deseo de no depender del alcohol. 

Un día al día, una respiración por vez

El camino de la recuperación se hace día a día y el comienzo siempre es hoy. Al analizar desde la abstinencia tus experiencias cuando bebías, te darás cuenta de que casi nunca disfrutabas del momento; lo que vivías era primero la idealización de la diversión bebiendo y después la resaca y el dolor de cabeza, recuerdas muy poco de lo que hubo entre medias, es decir, te perdías tu propia vida. 

Así es que no se trata de inventarte un nuevo yo, se trata de descubrir quién es la persona que está anegada en alcohol y reconstruir tu auténtica identidad. No es un camino llano, incluso te pondrás de mal humor si ves beber a alguien que no padece la enfermedad de la dependencia y pensarás que eres aburrido cuando no bebes; bastará con que recuerdes quién eras cuando bebías y quién eres sin beber e identifiques a tu verdadero yo que fue, por libre voluntad, quien decidió emprender el camino de la abstinencia.

Dale la vuelta a la tortilla

Estarás forjando los cimientos de una vida sin consumo y a veces se tambalearán porque dudarás del futuro, habrá momentos de incertidumbre, pero pararte a mitad de camino no tiene sentido, sería como parar el coche en mitad de la autopista porque te asusta no encontrar la salida adecuada. 

Te ayudaremos a que no te instales en el miedo, a que no des paso a la negligencia, a que te sigas cuidando y reconstruyendo porque has tomado libremente la decisión de hacer este camino; unos días estarás más cansado que otros, los seres humanos no somos lineales, pero en lugar de evadir tu responsabilidad para contigo mismo aprenderás a utilizar esas emociones como revitalizador de tu decisión. 

Al convertir las excusas en acción comprobarás que cada vez que sorteas el miedo o la duda ganas el pulso a tu yo bebedor y tu musculatura emocional adquiere más potencia. Henry David Thoreau decía: «Si uno avanza confiadamente en la dirección de sus sueños y se esfuerza por vivir la vida que ha imaginado, se encontrará con un éxito inesperado en algún momento».

Reconocer tu trabajo es el mejor premio

Cuando dejas de dar valor a lo que haces todo pierde sentido, así es que cada día deberás de regalarte unos minutos para pensar en cuántas situaciones de esa jornada hubieras bebido y no lo has hecho, de ese modo comprobarás que estás caminando hacia el éxito; eso también te ofrecerá la posibilidad de identificar tus grietas para podrás trabajarlas en las sesiones de grupo de apoyo. 

Las resistencias surgirán de muchas formas, nunca te midas con quienes no padecen la enfermedad de la adicción, un adicto jamás podrá dominar el consumo y siempre quedará a merced del alcohol, así es que, será preciso que tengas presente escenas de cuando bebías para no perder de vista tu objetivo y que no vuelvas a considerar el alcohol como herramienta de ayuda, el alcohol es tu gran opresor, un tirano que te somete y te convierte en un muñeco descompuesto.

Si te sabes querer, puedes llegar

Cambiará tu mirada hacia ti y hacia los demás, te darás la importancia que te mereces. Tienes derecho a expresarte -sin apoyarte en lo que consideres defectos ajenos-, a sentir lo que sientes y a utilizar todo cuanto esté en tu mano para arreglar las cosas que te hacen daño. En las sesiones de grupo de apoyo podrás hacerlo, pues cuando no te expresas te engulles a ti mismo y quieres consumir.

Aprenderás a optar por el entorno más favorable a tu recuperación, a alejarte de aquello que intenta devolverte a no ser nadie, y entenderás que dejar el alcohol no es una pérdida, al contrario, al salir de sus garras ganarás tiempo y salud. Será gratificante abrazar la sensación de sentirte bien cada día.

Llegará el momento en que sepas quererte de forma conveniente, mientras tanto déjate ayudar por el grupo de apoyo y por los terapeutas siempre dispuestos a echarte una mano; serás importante no solo para ti, también para el grupo del que formarás parte, al que deberás de ser leal porque el compromiso te dará fuerza a ti y al resto de las personas que lo forman. Céntrate en aprender a quererte y tomarás el camino correcto hacia tu meta. 

Friedrich Nietzsche decía: «Es preciso saber amarse a sí mismo, con amor sano y saludable, para poder soportarse a sí mismo y no vagabundear».


La lucha por comprenderme

La lucha por comprenderme

Reuniendo las piezas del rompecabezas

Con el alcohol mi memoria perdió consistencia y decidió quedarse con los recuerdos más dolorosos almacenándolos sin orden ni concierto, de tal forma que vivía encallada en la nostalgia y con una sensación de soledad profunda porque me sentía diferente al resto del mundo, como si no perteneciera a ningún lado. Fue al dejar de consumir cuando me di cuenta de que había construido mi pasado con fragmentos de una historia no con la historia completa, y decidí trabajar para recomponer con todos esos trocitos el rompecabezas con el que comprender mi auténtica identidad.

Desmontando mi versión

Una de las primeras cosas que llamó mi atención cuando ingresé en la terapia de grupo on-line para dejar de beber de MMS fue entender que solo daba por válida mi versión de los hechos de toda una historia familiar; esto no significa que no existiera un daño, significa que yo me había limitado a mirar la vida con los ojos llenos de rabia infantil y que había desarrollado un mecanismo de defensa para afrontar los avatares de la vida basado en los conceptos de origen; esos mecanismos no solo no eran válidos ahora, es que, además, eran molestos y castrantes.

Si no he de inspirar amor, inspiraré temor. (“Frankestein”, Mary Shelley)

A pesar de no sentirme digna de ser querida buscaba el afecto al precio que fuera y, sin embargo, cualquier persona me parecía peligrosa. Cada día era una lucha entre lo que quería, sentía, hacía y pensaba. Todo estaba revuelto, vivía en una pesadilla recurrente, siempre amanecía con el mismo temor porque deseaba algo que sabía que nunca iba a tener: ser reconocida como válida por las mismas personas que me invalidaron. 

La decisión de dejar de beber a través de este método de terapia de grupo on-line no me llevó solo a la abstinencia, eso fue el punto de partida que me lanzó al autoconocimiento. A través de las sesiones me di cuenta de que yo quería dar amor, pero no sabía cómo y, a veces, muchas tal vez, lo manifestaba como odio hacia todos pues, ya que no podían amarme, al menos que me respetaran. 

Contra la pereza, diligencia

Me había hecho indiferente a todo y Aldous Huxley decía que «La indiferencia es una forma de pereza, y la pereza es uno de los síntomas del desamor. Nadie es haragán con lo que ama». La primera persona a la que tuve que dar amor fue a mí misma, no es que me hubiera abandonado en exceso por fuera, lo que había abandonado era mi interior; no había paz, no había alegría y no había, en definitiva, ganas de vivir. 

Ahora pongo toda mi intención en aprender a amar y, por lo tanto, a manifestar los sentimientos de la manera más constructiva posible; me produce felicidad ser capaz de decir la verdad de lo que siento y pienso sin herir a nadie y sabiendo que, si bien mis principios son firmes, la construcción de mi entorno es flexible y me doy permiso para modificar lo que crea conveniente. En definitiva, he abandonado el pasotismo del sufrimiento y me he decidido por la vida.

A hacer se aprende haciendo

Y es que con la abstinencia y la constancia las cosas han cambiado. Mi prioridad es mantener la sobriedad y para ello, cuidando de no caer en un individualismo feroz, me protejo firmemente de todo aquello que pueda perturbar mi propósito de seguir escalando peldaños para salir del lugar tan oscuro y frío al que me arrojó el consumo. 

De la terapia extraigo las herramientas necesarias para conseguirlo, aunque me queda mucho aún para manejarlas con destreza y no me siento capaz todavía de soltar la mano del grupo de apoyo, pero cada día pongo en práctica una acción o hago un nuevo movimiento, como decía Picasso: «Siempre estoy haciendo las cosas que no soy capaz de hacer para aprender cómo hacerlas».


Alcohol y ansiedad

Alcohol y ansiedad

Una de las cosas que sabemos en MMS es que la ansiedad es un gran estimulante de las adicciones, por lo tanto, es fundamental aprender a manejarla para evitar consumir; para hacerlo es importante identificar el nivel de ansiedad que tenemos y qué motivo nos ha llevado a sentirla. Existen tres niveles básicos de ansiedad, aunque hay subniveles según cada personalidad.

  • El primer nivel nace cuando algo nos incomoda y no permite que estemos confortables, produciéndonos inquietud y desasosiego.
  • El segundo nivel es aquel en el que la incomodidad pasa a ser descontrol, algo se nos va de las manos y entramos en un desorden de pensamiento e incluso de entorno.
  • El tercer nivel es la autodestrucción, la situación se escapa de nuestra voluntad y caemos en picado, de forma que la adicción acaba gobernándonos.

Hay que localizar los síntomas de la ansiedad en el primer nivel donde aún es manejable, intentar que no pase al segundo donde controlarla exige más esfuerzo y, principalmente, evitar por todos los medios que se vaya al tercero donde ella dominará la situación y estaremos a las puertas de una recaída. 

Si los otros te definen, tú te pierdes

Para sortear la ansiedad, hay que establecer las rutinas evitando la influencia de factores externos, de modo que tu bienestar no dependa de los demás y que tu vida esté gobernada por ti y no por las circunstancias. El niño asustado que vive dentro de todo adicto te confiere cierta inseguridad que hace que, en muchas ocasiones, te definas a ti mismo por criterios ajenos.

Lo que has mostrado hasta ahora a la sociedad es tu falso yo y la sociedad ha dado por válida la personalidad inventada que has creado para compensar la parte de ti que se perdió. Llevas mucha vida aparentando ser alguien que no eres y eso hace que cada vez te sientas más extraviado. Utilizando las herramientas que te facilitaremos en terapia, conseguirás que ni los escenarios ni la gente definan quién eres y entonces habrás triunfado sobre tu yo bebedor.

El efecto sanador de la palabra

Tendrás que localizar la escena de la infancia que marcó tu vida de tal modo que intentas borrarla con alcohol todo el tiempo, y deberás ponerla en palabras para acercarte al dolor que creó en ti esa vivencia y poder sanar la herida.

Ted Hughes, un gran maestro de las palabras, decía: "Es cuando nos disponemos a encontrar palabras para una experiencia aparentemente sencilla cuando empezamos a darnos cuenta de la gran brecha que hay entre nuestro entendimiento de lo que pasa a nuestro alrededor y dentro de nosotros, y las palabras que tenemos a nuestro alcance para decir algo al respecto".

El consumo solo te da alivio temporal y lo que tú buscas es solución a la adicción; no es que tengas que dejar de beber, es que quieres hacerlo; en la palabra está la base de tu recuperación y será en el espacio estanco y seguro que se crea en las sesiones de grupo donde podrás hablar desde el corazón sin temor al juicio ajeno. 

Enamórate de tu objetivo

Dejar de beber no va a hacer que milagrosamente encuentres tu lugar en la vida, es más, durante un tiempo tendrás que transitar en soledad por un desierto, es la única manera en la que podrás conocerte; el autoconocimiento te ayudará a deshacer los nudos que te atan al dolor y, al saber quién eres, podrás alejarte de lo que te hace mal para acercarte a lo que te hace bien.

Mediante las sesiones de terapia de grupo on-line para dejar de beber de MMS aprenderás no solo a dejar de beber, también a entender por qué bebes y por qué no quieres seguir haciéndolo; llegarás a darte tu valor real y a considerar tu criterio y tu palabra tan válidos y tan rebatibles como los de cualquiera. Recuerda que si tú no te das importancia nadie más te la dará. 

Schopenhauer decía: «Es difícil encontrar la felicidad en uno mismo, pero es imposible encontrarla en otro lugar». Tendrás que trabajar para desentrañar quién eres de verdad y conseguir ser feliz; descubrirte a ti mismo no será un camino sencillo, pero es el único para que puedas vivir una vida plena. Así es enamórate de tu objetivo y no te des permiso para serle infiel.

 


Del egocentrismo a la empatía

Del Egocentrismo a la Empatía

Cuando accedí a la terapia de grupo on-line para dejar de beber de MMS quería dejar de consumir porque me sentaba mal al alma y al cuerpo, pero tenía la idea de que bebía porque era dueña de mi vida y así lo había decidido. Después de algunas sesiones entendí que beber no había sido una elección, sino que era una forma de escapar del dolor y refugiarme en la soledad.

La infancia me tenía secuestrada

Gracias a la abstinencia y la asistencia regular a las sesiones de grupo se iban abriendo nuevos conceptos en mi vida hasta definir con claridad dos objetivos: localizar el dolor que tapaba y aprender a quererme. Al tener la oportunidad de observar cómo me relacionaba con el entorno, comprendí que había vivido en una especie de reclusión emocional, tuve claro que mi visión de la vida era individualista y supe que la egolatría que marca al adicto me había envuelto.

Al tomar conciencia de esto me di cuenta de que algunos años atrás ser yo misma en mi hábitat me suponía un riesgo tan alto que cerré el corazón y, por miedo, dejé de amar y de amarme, pero ahora tenía un entorno en donde era posible abrirlo y adquirir la capacidad suficiente para no dar más vueltas al pasado y salir -que no huir- de la infancia. 

Ayudar a la niña que hay dentro de mí hizo crecer mi comprensión hacia los demás; recibir el apoyo de tantas manos amigas que se tienden en los grupos, me devolvió la confianza en el género humano; y las herramientas que se me iban facilitando en terapia se convirtieron en mi complemento diario para aprender a vivir sin beber.

Salté al vacío desde mi pedestal

En las sesiones también aprendí que ser dueño de algo conlleva la responsabilidad de cuidarlo, ocuparse de ello y nutrirlo; eso significaba que si al beber me estaba destruyendo, no era dueña de mí ni de mi vida. Un día desconecté de mí y estaba empleando el resto de la vida en compensarlo mediante la adicción.

Al parecer fue ese dolor que pretendí tapar con la primera copa lo que provocó la desconexión de mi esencia y me llevó a instalarme en un patrón de personalidad aceptado por los grupos de bebedores con los que me relacionaba y a los que llamaba amigos pero que, en realidad, no eran más que compinches de consumo.

Me dispuse a resolver mi relación con la naturaleza, con las personas, con mi actividad cotidiana y, sobre todo, conmigo misma. Aunque en algún momento de la vida me había separado de mí, sentía que mi verdad seguía viva en algún lugar y, aunque no es fácil la reconexión, confié en poder conseguirlo con el método que proponía la terapia.

Llegué a MMS subida a un pedestal fabricado con egocentrismo, desconfianza y vulnerabilidad; casi muerta de dolor me lancé al vacío, y en lugar de vacío encontré la empatía, la comprensión, la amabilidad y el cariño de otras almas que, como yo, trabajan en la búsqueda de su identidad más auténtica.

Los disfraces del miedo

Dicen que los seres humanos estamos cableados para ser empáticos, para sentir compasión y amor por los demás y yo en cada reunión recuperaba un poquito de la capacidad natural perdida para conseguir calma, placer y evasión, a la vez que me iba deshaciendo de la necesidad de sustancias externas o de acciones que solo conseguían subir mi adrenalina y desorganizar mis nervios. 

Los hombres y las mujeres que hacen este camino a mi lado fueron -y siguen siendo- fiel reflejo de mí misma, son los mil yoes que fui y soy, puedo verme en sus ojos y oírme en sus bocas, sentirme en sus pieles y quedarme a su lado por amor a los seres humanos y a mí misma, aunque a veces no me gusten, como no me gusto yo, aunque a veces me molesten, como me molesto yo, porque también, muchas veces, consiguen hacerme tan feliz como feliz yo me hago. 

La soledad que buscaba en el alcohol y la soberbia que mostraba al mundo no eran más que los disfraces del miedo que me habitaba y del que, gracias al autoconocimiento, voy despojándome. Echar la vista a atrás desde la abstinencia mediante esta terapia de grupo para dejar de beber ha conseguido que abra el corazón y aprenda a amar de nuevo; tal vez, como dice Guillermo del Toro: «Mirando hacia atrás tu propia vida, verás que el amor es la respuesta a todo».


El discreto encanto de la abstinencia

El discreto encanto de la abstinencia

El punto de inflexión que lleva al adicto a buscar ayuda es sentir que ha tocado fondo, pero el fondo no es igual en todos los casos; hay infinitas razones para decidirse a probar la abstinencia y todas válidas. No obstante, se llega a terapia con ideas indefinidas de por qué se bebe y de qué es lo que se quiere conseguir con la recuperación.

En MMS sabemos que toda adicción proviene de una desconexión con uno mismo que sucedió en un momento determinado del pasado, un trauma sin identificar y sin resolver; también sabemos que la manera de recuperarse de la adicción es localizar el dolor, verbalizarlo y trabajar para sanarlo.  

Para eso hemos elaborado una terapia de grupo on-line para dejar de beber en la que lo que nos importa no es la cantidad que consumes ni si se percibe socialmente cuando estás ebrio, lo que nos importa es que identifiques el porqué bebes y qué es lo que crees que resuelves cuando consumes para ayudarte a buscar la manera de sustituir la adicción por actividades favorables para tu cuerpo y para tu alma.

Si crees en ti, el mundo es un lugar seguro

Consumir era la manera que tenías de armonizar con otros bebedores, tal vez ni siquiera te apetecía, pero decir NO generaba un problema. En MMS te pedimos abstinencia durante el tiempo que dure la recuperación porque sabemos que los circuitos de tu mente han de estar secos para contemplar la vida desde otra perspectiva.

Te ayudaremos a curar el instinto herido poniendo unos sólidos límites al consumo y practicando el ofrecimiento de unas firmes y, a ser posible, generosas respuestas que no cedan a la tentación. El grupo de apoyo te dará fuerza en tanto en cuanto te sentirás perteneciente a un colectivo que te ayudará a enfocarte hacia situaciones que no conllevan consumo de alcohol.

En las sesiones, mediante la palabra, aprenderás a identificar los riesgos y sabrás que en tus compañeros de terapia tienes una gran ayuda; mediante la puesta en común de las experiencias adquirirás herramientas para elegir a tus cómplices de abstinencia y alejarte de quienes tiran de ti hacia el consumo. 

Poco a poco irás obteniendo seguridad en ti y te sentirás más fuerte y capaz de afrontar las cosas de la vida; y es que el grupo es un gran instrumento de sanación porque como decía William Arthur Ward: «Cuando tratamos de descubrir lo mejor que hay en los demás, descubrimos lo mejor de nosotros mismos».

El maravillo arte de no tener expectativas

Para coger el camino adecuado es muy importante saber hacia dónde quieres ir; pero tener proyectos no es lo mismo que tener expectativas; si te embarcas para llegar a un puerto determinado has de ser consciente de que no eres adivino y no sabes lo que va a ocurrir en el viaje, lo único que tienes que tener claro es que harás todo lo que esté en tu mano para solventar los problemas que vengan y conseguir llegar al lugar al que has decidido ir.

A veces se aterriza en terapia con el deseo de dejar de beber para conseguir, como premio, cualquier otra cosa que nada tiene nada que ver con la abstinencia. Esto es un gran error, pues la terapia no es un método para conseguir un buen trabajo o una pareja perfecta, la terapia de grupo de MMS está diseñada para dejar de beber, sencillamente, esa es la meta, conseguir convertirte en alguien que no bebe.

Es cierto que cuando tu mente esté libre de alcohol tu manera de gestionar las cosas será diferente y, por lo tanto, el resultado de cuanto hagas también lo será, pero no instrumentalices la terapia. La abstinencia es el objetivo y tendrás que trabajar para ello. No permitas que las expectativas te corten las alas.

No solo eres adicto cuando estás bebido

Lo primero que tienes que hacer es limpiarte de alcohol, mantener la abstinencia, después organizarás tu vida. Seguramente te imaginas que tras la resaca todo se resuelve con una buena ducha, pero no es así; el alcohol no se va de tu mente por arte de magia y, a pesar del perfume, la adicción es un monstruo que absorbe todas las horas del día.

Muchos de tus problemas han derivado de la bebida, no querías beber, pero lo hacías. Si beber causó los problemas, aprender a vivir manteniéndote sobrio será la solución. Mediante la abstinencia podrás hacer las cosas que dependen de ti para no beber y te sentirás triunfante cuando te puedas decir a ti mismo «no bebo porque, libremente, he decidido no hacerlo»

Puedo garantizarte que la abstinencia te dará muchas cosas, pero sobre todo tiempo, ese tiempo que perdías anestesiándote, también capacidad para trazar caminos nuevos hacia futuros posibles y mucha fuerza para buscar soluciones en lugar de empapar los problemas con alcohol. Aparentemente nada cambiará, sin embargo todo será distinto. En eso consiste el discreto encanto de la abstinencia.


La libertad de ser mejor y dejar de beber

La libertad de ser mejor

Etimológicamente perfección significa «acción y efecto de dejar algo completamente hecho y acabado», por lo tanto, un ser humano jamás puede ser perfecto porque, como ser vivo, está en una dinámica de cambio permanente. Sin embargo, cualquier persona puede convertir su vida en un proceso de mejora constante sobre sí mismo, ya que siempre existe la libertad de ser cada día un poco mejor que el día anterior.

Cosas tan evidentes y tan olvidadas como esta son las que voy aprendiendo en la terapia de grupo on-line para dejar de beber que MMS ha puesto en marcha. 

Dejar de beber es regresar al presente

Como adicta, mi mente viajaba siempre en el tiempo; de repente se iba al pasado para removerlo sin ton ni son y, con la misma rapidez, volaba a un futuro imposible; con tanto viaje me olvidaba de hacer lo necesario para gestionar el presente con criterio y cada vez me sentía más y más lejos de mis convicciones, de mis creencias. 

Cuando dejé de negar la enfermedad de la adicción, opté por pedir ayuda y me comprometí con la abstinencia sentí mucho vértigo, sabía que iba a entrar en un mundo que desde hacía muchos años había dejado atrás: el presente. La sacudida no fue pequeña. Casi no reconocía mi imagen en el espejo, mi hogar era una estancia sin identidad y mi vida carecía de proyectos de futuro.

Me llamó la atención esta escasez vital siendo poseedora de una cabeza que constantemente estaba en movimiento y supe que esa era la primera rienda que tenía que agarrar. Regresar al presente fue duro, pero fue uno de los pilares más importantes para mi recuperación, pues como dice Kazuo Ishiguro: «Ciertamente hay una satisfacción y dignidad que se puede obtener al admitir los errores que uno ha cometido en el curso de la vida».

Aceptar mi vulnerabilidad me permitió crecer

Con el consumo de alcohol me sentía vestida con una especie de capa que me hacía indestructible, como cuando uno se pone las gafas de sol y siente que todo el mundo le ve un poquito más oscuro. Bajo los efectos de la bebida creía que nada ni nadie podía dañarme, solo al despertarme notaba los moratones en el cuerpo y en el alma.

Tardé algunas sesiones en tomar conciencia de que lo que hacía al beber era huir de mi pena, de mi dolor, de mi sombra sin conseguirlo, pues uno está compuesto también de todas esas cosas y cuando se obvian solo se encuentra cuarto y mitad de uno mismo, o lo que es igual, se vive en una cojera emocional constante. 

Poniendo en palabras los sentimientos, dejando el ego a un lado, atendiendo las devoluciones de los compañeros del grupo de terapia (basadas siempre en sus experiencias y estrategias para mantener la sobriedad) y tomando conciencia de mis propias respuestas a sus exposiciones, comprendí que solo reconociendo mis debilidades podía poner los medios para fortalecer la musculatura emocional y crecer de manera saludable.

Más presencia y menos ausencia

Creo que cualquier adicto me podrá entender si digo que cuando bebía, aunque estuviera, no estaba. Es probable que durante muchos años haya vivido en una reclusión invisible. Yo caminaba por el mundo y hablaba con la gente y entraba al cine y asistía a las comidas de Navidad; pero la realidad es que deambulada, farfullaba palabras, me sentaba en la butaca y ocupa un sitio en la mesa, pero no estaba.

Al principio de la terapia me limitaba a cumplir las reglas: abstinencia, asistencia a las sesiones y orden de vida, pero no entendía muy bien a dónde me podía llevar el método. Fue al cabo de pocos meses cuando comencé a participar más activamente en las sesiones, sentía que les importaba, aunque no me comprendieran; por primera vez en mucho tiempo no necesitaba beber para formar parte de un grupo y esa sensación era más que buena.

La constancia y el trabajo hicieron el resto. Hoy, con algo más de un año de abstinencia en mi haber, puedo decir alto y claro que tengo conciencia de cada minuto de mi vida, que estoy presente en cada situación, que si me despisto no es por ir anestesiada sino porque soy humana, que puedo ver venir mis miedos y combatirlos, que me siento capaz de crear futuro y de decidir dónde comienza mi pasado y que, desde esta presencia, puedo darme la libertad de ser mi mejor yo.


Vivir se conjuga en presente - dejar de beber

Vivir se conjuga en presente

En MMS sabemos muy bien lo que ocurre cuando el alcohol es quien manda en tu cabeza y, sobre todo, somos conscientes de que el ruido mental permanente provoca desorden en todos los aspectos; y donde hay desorden hay dolor, como lo hay cuando en la naturaleza se producen desajustes en la continuidad de sus ciclos.

El cambio comienza en el pensamiento

La terapia de grupo on-line para dejar de beber de MMS te invita a pensar, te enseña a cuestionarte y te ayuda a reconstruirte.  Stephen Crane mantenía la idea de que «El que puede cambiar sus pensamientos puede cambiar su destino». Nosotros también lo creemos así y sabemos que realizar el proceso de recuperación en grupo fortalece el compromiso y la responsabilidad, ya que los vínculos que se crean son variados y muy efectivos.

La terapia de grupo genera también mayor responsabilidad, pues no dejarás en manos del terapeuta la curación, sino que asumirás la parte de trabajo que te corresponde tanto en beneficio propio como en el de tus compañeros. Pensar con ayuda de otros, ser escuchado por quienes están viviendo un proceso similar, sentirte querible y entendido son herramientas que ayudan a ver esa parte que ocultas a todos, incluso a ti mismo.

Cuando descubras tu «yo secreto» y pongas en palabras tu más íntimo dolor, se generará un cambio en tu modo de pensar y de actuar; en ese momento habrás comenzado el camino a la curación, que no es otra cosa que convertirte en una persona que no esté dominada por las ganas de beber.

Muestra tu creatividad, no te escondas tras ella

Posiblemente posees una gran sensibilidad que se traduce en creatividad, pues un adulto creativo es un niño que ha sobrevivido y tú, como todo adicto, eres un superviviente. Ocurre que has utilizado esa creatividad para esconder tu auténtica identidad y, por tanto, jamás consigues sentirte aceptado o querido porque a quien quieren es a la figura que muestras al mundo.

No te des por vencido porque como decía San Juan Bosco, «Cuando todo parece perdido, es la hora de las almas grandes» y tú eres un alma grande. Mediante las sesiones de grupo podrás mostrar tu creatividad en su más amplia versión: dejar ver al mundo tu auténtico yo. Para ello es necesario que tengas un deseo sincero de que tu grupo sepa quién eres de verdad y que superes el miedo al rechazo que te ha perseguido siempre.

De ese modo conseguirás llevar a cabo tu mayor creación: despojarte de la imagen que sostienes y dar a luz tu verdad.

Entraste solo, saldremos juntos 

George R. R. Martin dice que «Todos los pasillos llevan a alguna parte. Si hay una entrada, hay una salida». Pero el adicto vive instalado en una encrucijada de tiempos que no le permiten distinguir pasado, presente y futuro, de modo que no es capaz de tomar un camino de salida. 

En las sesiones de grupo tendrás la oportunidad de hablar de los sentimientos que te generan las situaciones que vives y, al verbalizarlos, podrás comprobar que en muchos casos no son los hechos los que te remueven, lo que te cimbra es lo que con esos hechos evoca tu memoria. De este modo localizarás la puerta de entrada a la adicción, pues sabrás qué te causó el daño y aprenderás a dejarlo descansar en el tiempo que fue. El pasado no pinta nada en tu presente.

El otro objetivo es localizar la puerta de salida y, aunque pueda parecer lo contrario, esa puerta no está en el futuro sino en el ahora. Cuando en las sesiones de grupo te escuches hablando de tus proyectos o escuches a tus compañeros, comenzarás a diferenciar los deseos del pronóstico real y, por lo tanto, diseñarás tu futuro con base en acciones realizables evitando de ese modo el sufrimiento que producen los sueños incumplidos.

Juntos atravesaremos la jaula de nuestros condicionamientos, buscaremos la verdad en nuestros corazones y aprenderemos a conjugar el presente de verbo vivir.